Activismo
Entrevista

Flavia Broffoni: "El principal valor que podemos traerle a este momento de resistencia es el acompañamiento a la defensa territorial"

La co-fundadora de XR Argentina conversó con Carbono.news sobre el rol de los activistas urbanos, la falsa dicotomía entre desarrollo y ambiente, y los desafíos más importantes de 2022.

"El ambientalismo es algo que se construyó y tenemos que hacer una profunda autocrítica", dijo en una charla exclusiva a Carbono.news, la politóloga y co-fundadora de Rebelión o Extinción (XR) Argentina, Flavia Broffoni.

Los desafíos claves de este año, el supuesto dilema entre ambiente y desarrollo, los mecanismos políticos para modificar el sistema extractivista brutal y el rol de los activistas, son algunos de los temas en los que la autora de Extinción hizo hincapié para difundir que la participación activa ciudadana es el camino para impedir el saqueo de los territorios argentinos.

¿Cómo conviene responder desde el activismo frente a los ataques que lo tildan de ser "anti desarrollo" y de "hacerle el juego a la derecha"?

Tenemos que asumir que desde lo que yo llamo el neo desarrollismo extractivista que, políticamente, juega como parte del progresismo, nos ha definido en un lugar en donde fue muy fácil catalogar las críticas a proyectos puntuales y, sobre todo, la crítica al rol del estado como garante del bienestar.

Por las fumigaciones con agrotóxicos en Exaltación de la Cruz, Cori tiene alopecia universal (Foto: Gentileza Verónica Garri)

Creo que hoy también nos toca hacernos cargo de que hemos construido un personaje del ambientalista que tiene poco que ver con lo que realmente ocurre con las personas que viven en los territorios que vienen resistiendo desde hace 30 años proyectos extractivistas, sobre todo mineros y, a partir de mediados de los 90, las asambleas de pueblos fumigados. Ahí, quienes forman parte de las asambleas ciudadanas no se reconocen como ambientalistas. Son ciudadanas y ciudadanos comunes que están defendiendo el lugar donde viven de la contaminación y del saqueo.

El agua fue determinante en la historia de los proyectos de resistencia antiextractivista. Entonces, alrededor de eso se articuló el lema "El agua vale más que el oro" y las vecinas y vecinos nunca se llamaron ambientalistas.

El ambientalismo es algo que se construyó y tenemos que hacer una profunda autocrítica, yo me reconozco también ahí. Ahora está el ambientalismo popular, el ambientalismo vegano, el ambientalismo no sé qué y la realidad es que hoy estamos en un punto en donde quienes están liderando el guardianar los territorios son las asambleas de vecinas y vecinos. No somos los ambientalistas académicamente formados que recontra sabemos de la técnica y ahí es donde digo que es un buen argumento el salirnos incluso de la definición que nos han asignado porque no le estamos haciendo el juego a nadie, no hay ningún interés de por medio. De ahí que es imposible culpar a Andalgalá de estar hace 18 años haciendo caminatas o a Chubut.

Flavia Broffoni (Foto: Sabrina Pozzi)

Es lo más crudo decir, gobierne quien gobierne: "Queremos ser parte de las decisiones, de los proyectos que se instalan en nuestros territorios" y ahí creo que este "ambientalismo urbano" por así decir, tiene que acompañar, más allá del rol que podemos jugar en generar discusiones académicamente validadas que es una lucha que se ganó, porque hasta hace muy poco, solamente éramos los ambientalistas falopas.

Ahora tenemos todos los números de nuestro lado y nos toca poner a disposición de quienes están guardianando los territorios, todo este bagaje más urbano y porteño céntrico y escaparles a las definiciones porque es muy claro lo que está haciendo el desarrollismo: al definir los conceptos que regulan esta conversación, se controla el debate. Entonces cuando vos leés una nota de cualquiera de estos economistas, sociólogos, y demás, que están defendiendo un proyecto extractivista siempre inician definiéndonos a quienes estamos del otro lado diciendo: "Porque los ambientalistas falopa, desde su comodidad urbana, es muy fácil detrás de una pantalla". Ahí toca corrernos y decir: "Ni siquiera nosotros tenemos la razón, vayan y pregúntenle a cada comunidad".

No sé si hay forma de blindarnos, pero sí corrernos de esa definición que nos asignaron de "ambientalistas".

Para que tengan voz esas comunidades que están absolutamente silenciadas

El principal valor que podemos traerle a este momento de resistencia es el de, desde cierto lenguaje cosmopolita y entendimiento estético de qué cosas pueden permear en un nicho no tan ambientalista, es el acompañamiento a la defensa territorial.

Me refiero a una estética performática en la acción directa: los colores, las vestimentas, el "artivismo". Esta palabra creo que en cierta forma reinaugura la forma de reclamar: no solamente con una marcha y bombos y carteles y quien tiene el cartel más grande es el que lleva la delantera, sino que tienen que suceder otras cosas que convoquen también fuera del nicho, que llamen la atención.

¿Cómo juegan las redes sociales en este sentido?

XR tiene una vida muy vibrante fuera de las redes sociales. Nosotres tenemos un enorme mundo por fuera de la virtualidad, es casi todo lo que hacemos, o sea, existen más grupos locales de XR que lo que se ve en las redes. Hoy casi todas las provincias tienen un grupo local, que puede llamarse XR o no ya que linkean los problemas con una emergencia global. Todo tiene que ver con la crisis sistémica, con la crisis climática, la crisis ecológica y todos los emergentes locales están vinculados con una narrativa que aúna la necesidad de construir redes muy sólidas frente al avasallamiento de los gobiernos y de las corporaciones.

Este movimiento desde la superficie se ve colorido y duro en la narrativa, pero para adentro es profundamente vital en los vínculos que transitamos juntes, en las emociones. La mayoría de nuestras reuniones empiezan diciendo cómo nos sentimos, los miedos, las vulnerabilidades, los llantos. Habilitar la emocionalidad en esta conversación creo que es imprescindible y en la visual, sí, mi sensación es que algo que logró XR fue contagiar a otros grupos que solamente venían haciendo marcha, bombo, bandera. Y bueno, quizás una performance artística, música, otros lenguajes, ayuden a construir algo por fuera del reclamo tradicional que además está muy partidizado en nuestro país.

El gran desafío que no nos permiten las redes sociales es salir de nuestros nichos. El otro día lo hablamos mucho con les chiques que capaz es momento de volver a salir a hacer un puerta a puerta, a volantear, a juntarnos en plazas, a recobrar una presencialidad necesaria para ampliar esta conversación; porque las redes sociales está harto demostrado que generan burbujas en donde solamente estamos todo el tiempo reforzando lo que ya pensamos. Los algoritmos nos llevan a consumir la misma información.

¿Conviene hacer un partido político activista?

En 2010, el partido La Red propuso que los legisladores y las legisladoras que accedieran (era en la ciudad de Buenos Aires) a la legislatura, antes de votar cualquier proyecto de ley, a través de una plataforma digital, iban a preguntarles a sus votantes cómo querían que su representante votara. Entonces, propusieron un mecanismo de participación directa. Más allá de lo que pensaran, es interesante. Yo siento que armar un partido político bajo la lógica de la representación indirecta es una nueva versión de más de lo mismo porque ningún partido se puede sostener en el poder sin el dinero de las corporaciones, por más buena voluntad que exista.

Uno de los desafíos ambientales del momento es impedir la exploración petrolera en el Mar Argentino (Foto: Sabrina Pozzi)

Por eso no ocurren cambios desde adentro del sistema, porque sin el dinero de Syngenta, sin el dinero de la minería, sin el dinero de las petroleras, ningún partido se puede sostener.

Para mí, la única forma de cambiar esto es de abajo para arriba, sin dudas. Me genera cierta esperanza el caso chileno porque lo que está sucediendo es que no solo se conforma un gobierno a partir de una constituyente, sino que tienen la intención de someter a procesos de asambleas ciudadanas muchas políticas. De hecho, Chile va a empezar un proceso de asambleas ciudadanas para construir su plan de transición climática.

El gran éxito de XR en Reino Unido en 2019 a partir de que 10.000 personas cortaron Londres, en un proceso de desobediencia civil masiva muy profundo, fue que el gobierno declaró la emergencia ecológica climática que fue lo que se pedía en ese momento y se habilitó una asamblea ciudadana que era por sorteo, en la que guionaron, los ejes de lo que sería ir hacia un plan de descarbonización.

De habilitar un proceso de construcción participativa de un plan de transición, acompañarían, obviamente, las entidades científicas. Obviamente que no es un momento solo de votar y retirarse, es un proceso, sobre todo, de ampliar la conversación, de generar más información pública como pasó con el aborto y parece que fue interesante en cómo transformó muchas miradas sobre el problema.

Y, cuando hablamos de los responsables, ¿tiene nombre propio todo este desastre?

Tenemos una tendencia social muy fuerte a encontrar responsables en personas, en sujetos, porque nos da fiaca tener una conversación más profunda. La primera que sale es: Renuncie. Yo soy bastante crítica que renuncie tal porque viene otro y es lo mismo. Sí son responsables, en el sentido que tienen que responder antes porque es su función y les pagamos el sueldo, pero existen mecanismos institucionales para que eso suceda y si renuncian se desentienden de todo lo que hicieron. No tienen ninguna punición, o sea, se van de su cargo, cobran su jubilación de privilegio y nos olvidamos de ellos. Yo prefiero que se queden en su cargo, que les hagamos un juicio político y que después, el que venga sepa que puede tener consecuencias su accionar.

Hay mecanismos específicos del sistema, como la representación indirecta, que tienen que discutirse y ser transformados. Seguir haciendo más de lo mismo y pidiendo que renuncie cada quien pasa claramente no funciona; puede ser un imperativo moral, pero empíricamente no está funcionando.

Me interesa más revisar qué cosas han funcionado. A lo largo de la historia, los cambios estructurales solamente se han dado a partir de personas organizadas, incumpliendo las normativas de ese momento. Y en Argentina, tenemos muchos casos, como la resistencia a la modificación de la 7722 en Mendoza.

Estamos en la obligación moral de por todos los medios posibles, siempre que sean no violentos, a pesar de que sean ilegales, radicalizar nuestro accionar. Creo que eso es inevitable, que eso va a suceder, que estamos a una gota de que rebalse el vaso y ahí la pregunta es: ¿cuán organizados queremos estar en ese momento de explosión, de estallido social?

¿Cuáles serían las leyes más importantes que tendrían que salir este año? ¿Y cuáles cancelar?

Hay tres que a mí me interpelan mucho y que ya están instalados desde lo normativo. Las que no tendrían que salir son:

1- La ley de promoción a los hidrocarburos: está muy políticamente enredada y no sé no sé si la van a tratar, pero creo que hay que mirarla.

2- La ley del agronegocio, la de promoción a las exportaciones agroindustriales: el Consejo Agroindustrial Argentino viene "lobbyando" desde antes de que empiece la pandemia. Ya la negociaron el presidente y la vicepresidenta con todos los bloques de todos los partidos y tiene muchas chances de salir rápido. Eso implica más incentivos fiscales para el desarrollo del modelo agroexportador, es decir, para adquirir insumos de síntesis química, léase agrotóxicos, en la mayoría de los casos; también, maquinaria, desgravación de IVA, nuevas medidas de fomento a aumentar la producción de carne. Todo un paquete de medidas que el Consejo Agroindustrial viene pidiendo y que, por recomendación de Felipe Solá y de Massa, se convirtió en un proyecto de ley que todos abrazaron.

La contribución nacionalmente determinada (NDC), el compromiso ambiental asumido por la Argentina para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, no tiene siquiera una guía de cómo llegar a cumplirla. En el propio NDC, dicen que va a aumentar el agronegocio... y eso ¿cómo coincide con una reducción de emisiones? Es ridículo y demencial.

"A lo largo de la historia, los cambios estructurales solamente se han dado a partir de personas organizadas, incumpliendo las normativas de ese momento"

Por otro lado, ley que sí tendría que salir es:

   La ley de acceso a la tierra: está muy lejos de estar teniendo prioridad en la discusión de la agenda pública. La viene proponiendo la UTT desde hace ya bastante tiempo, y básicamente implica un procrear rural, es decir, sentar las bases para que el movimiento de campesinas y campesinos que producen alimentos para personas, agroecológicamente (y no para animales industrializados) tenga, de mínima, las mismas condiciones que cualquier persona que quiera acceder a la tierra en zonas urbanas, con créditos blandos para poder desarrollar unidades productivas.

Mirá también: "Damián Verzeñassi: "El incremento del cáncer infantil en la Argentina en los últimos 20 años está temporalmente relacionado con el aumento del uso de agrotóxicos""

Es una medida profundamente popular garantizar que este movimiento tenga lugar donde producir y no que estén atados a la usura del propietario de un campo que les alquila un año y no saben si al año siguiente van a poder estar en la misma tierra. Así, ¿cómo desarrollás producción de fruta con un árbol que tarda cinco años en crecer, si no sabés si te van a respetar tu contrato el año que viene?

Esta ley es clave, perfectamente conseguible y prioritaria para garantizar la producción de alimentos sanos para el mercado interno, y tiene una sola oposición y es la oligarquía terrateniente.

¿Y la ley de humedales? Tengo una relación de amor-odio. Siento que, por supuesto, es necesario tener un marco jurídico que proteja nuestros ecosistemas, pero de nuevo, mirando lo que empíricamente funciona, debo decir que no podemos quedarnos tranquilos teniendo una ley de humedales porque la ley de bosques no funcionó. Todos los años somos parte del ranking de top diez países con mayor deforestación en el mundo.

"Esta ley es clave, perfectamente conseguible y prioritaria para garantizar la producción de alimentos sanos para el mercado interno, y tiene una sola oposición y es la oligarquía terrateniente"

Siendo que se oponen todos los ejes del mal, algo bueno debe tener, pero ojo, tiene que ser una ley de humedales con moratoria, es decir, la ley tiene que prever que antes de que salgan los ordenamientos territoriales a nivel provincial, tienen que cesar todas las actividades productivas. Algo que pasó con la Ley de Bosques es que, sabiendo los productores que la ley se iba a aprobar, deforestaron violentamente en 2007 porque sabían que después no iban a poder. Mi temor es que con los humedales pase lo mismo, con lo cual, para mí, es humedales sí o sí con moratoria.

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