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El Gobierno argentino celebró la aprobación del trigo transgénico en Brasil

El Ministro de Agricultura y Ganadería, Julián Domínguez, manifestó su alegría ante la noticia. Reconoció a Bioceres, empresa que intentó junto a Havanna probar el hallazgo en los míticos alfajores argentinos. ¿Qué dicen otras posturas científicas?

"Brasil aprobó la tecnología HB4, tolerante al estrés hídrico, para el trigo. Recibí la noticia en General Villegas, rodeado de nuestras y nuestros productores, y llamé al presidente @alferdez y a la vicepresidenta @cfkargentina", reza el post que realizó el Ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Julián Domínguez, dejando en claro su posición y la del Gobierno Nacional respecto al trigo transgénico.

El anuncio de Domínguez llegó inmediatamente después de conocer que Brasil había aprobado el trigo transgénico. "Les trasmití que, lo que habíamos escrito en el Plan Estratégico Agroalimentario, ¡por fin! se hizo realidad: nuestro país afianza su soberanía científica y tecnológica y agrega valor en nuestro territorio", cotinuó el funcionario nacional, quien agregó: "Felicitaciones a la Dra. Raquel Chan y a su equipo de investigadoras e investigadores y a la empresa Bioceres por acercarnos hoy, un poco más, a la Argentina líder agrobioindustrial que soñamos y que merecemos"

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En mayo de este año, bajo el hashtag #ChauHavanna, se puso al descubierto y se denunció un acuerdo entre la empresa de biotecnología agropecuaria Bioceres y la emblemática compañía de alfajores Havanna que buscaría desarrollar productos a partir del trigo transgénico HB4. Fue tal la indignación y la presión colectiva que la propia empresa de los míticos alfajores argentinos salió a despegarse de la empresa Bioceres y de las intenciones de probar la resistencia del trigo en sus productos.

Con la posición de Julián Domínguez se encienden las luces verdes desde el Gobierno nacional para abrirle las puertas a este tipo de trigo que genera muchas resistencias en activistas, ciudadanos e incluso científicos. 

El rechazo de la comunidad científica

En octubre del 2020, más de 1000 científicos se opusieron al trigo transgénico HB4 y exigeron que se de marcha atrás con su autorización, en una carta abierta destinada al Gobierno Nacional. 

Los referentes, del CONICET y de universidades nacionales, consideraron que atenta "contra la salud socioambiental" y amenaza "la soberanía alimentaria". La implementación de este producto impactará en todo el país, ya que el trigo es la base del pan. 

Junto a la habilitación de este trigo, el Gobierno permitió que se fumigue con un agroquímico llamado glufosinato de amonio, más peligroso que el glifosato, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El 9 de octubre se publicó en el Boletín Oficial la Resolución 41/2020 que aprobó esta nueva semilla solicitada por el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario (Indear S.A.). Indear pertenece a Bioceres, una empresa que tiene, entre otros, a dos accionistas muy conocidos: los millonarios Gustavo Grobocopatel y Hugo Sigman. Además, cotiza en la bolsa de Nueva York.

Sobre el trigo, los expertos aseguraron que "remite a un modelo de agronegocio que se ha demostrado nocivo en términos ambientales y sociales, causante principal de las pérdidas de biodiversidad, que no resuelve los problemas de la alimentación y que amenaza además la salud de nuestro pueblo confrontando la seguridad y la soberanía alimentaria".

Según la FAO, citan los científicos, el agroquímico glufosinato de amonio, que se usará para fumigar estas plantaciones, "es un herbicida 15 veces más tóxico que el glifosato, ampliamente cuestionado y prohibido en muchos países por su toxicidad aguda y sus efectos neurotóxicos, genotóxicos y alteradores de la colinesterasa". 

Además, explican que "es letal para organismos que contribuyen naturalmente a mantener la dinámica de los agroecosistemas" como los polinizadores y que "deteriora enormemente la calidad del agua dulce acelerando procesos de eutrofización y penetra hacia napas subterráneas".

El trigo es fundamental en la alimentación de los argentinos, sobre todo, por el pan. Por lo tanto, los expertos creen que es un peligro que exista esta variedad genética porque se perderían las semillas nativas, no transgénicas por la llamada "contaminación genética" que ocurre durante la polinización. Entonces, el pan sería transgénico, como ya pasó con la soja, advierten.

"A partir de esta autorización, el trigo HB4 tendrá residuos de glufosinato al igual que las harinas y sus derivados, es decir, habrá glufosinato en alimentos básicos de consumo diario. Dado que en Argentina no hay ley de etiquetado de transgénicos, toda la población estaría expuesta a su ingesta en la dieta diaria".

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En la carta, explican que esta semilla se hizo por intereses corporativos, "para generar lucro para unos pocos". También, señalan que, a pesar de que no hay datos oficiales actualizados, se estima que en la Argentina "se usan más de 525 millones de kg/litros de formulados de agrotóxicos por año (alrededor de 12 litros por habitante, la tasa más alta del mundo), esparcidos en miles de millones de litros de caldos de aplicación". Y aclaran que con esto, la situación empeoraría.

Por otro lado, detallaron que es parte del modelo extractivista que devasta la naturaleza como los desmontes masivos, los desalojos de campesinos y pueblos originarios y los incendios en sierras y humedales que generan la pérdida de biodiversidad en este contexto de cambio climático.

(Foto: Pixabay)

La solución que proponen es variar "hacia modalidades agroecológicas que consideren el interés común, la salud pública, la defensa de la vida y de la casa común".

Solo se mostraron a favor del trigo transgénico Raquel Chan (quien lideró el proyecto y trabaja con Bioceres-Indear), el ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, y la presidenta del Conicet, Ana Franchi. Hasta ahora, los informes de aprobación de transgénicos son confidenciales y elaborados por las empresas que los comercializan.

En 2018, el gobierno de Mauricio Macri también estuvo a punto de aprobarlo, pero no lo hizo porque Brasil no estaba dispuesto a comprarlo y se perdería ese mercado.

La carta completa acá: CARTA ABIERTA DE CIENTÍFICOS/AS ARGENTINOS/AS AL GOBIERNO NACIONAL SOBRE EL TRIGO TRANSGÉNICO

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