Ambiente y naturaleza
Crisis climática

Los hielos de la Antártida retroceden a velocidad inédita. ¿Calentamiento global o actividad volcánica?

Los glaciólogos se preguntan si estamos frente a una catástrofe global a corto plazo debido al aumento de nivel de los mares y si podría revertirse

Según un estudio de la Universidad de Maine, Estados Unidos, que fuera luego publicado en la revista Nature Geoscience, la capa de hielo Occidental del llamado Polo Sur sufre grandes estragos a causa del calentamiento global y la actividad volcánica interna.

El retroceso de esta superficie genera gran incertidumbre entre los miembros de la comunidad científica, ya que registra una velocidad nunca antes corroborada en los últimos 5000 años.

Existen afinamientos masivos y constantes de los glaciares denominados Thwaites y Pine Island. Según revelaron los científicos norteamericanos en su informe, estas dos grandes masas resultan propensas a achicarse, ya que las aguas cálidas profundas comenzaron a derretirlos desde abajo.

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Consultado por Carbono.news, el geólogo Andrés Nogueras explicó: "En la parte occidental, por debajo de la cobertura glaciar, existe un campo termal anómalo que tiene que ver con actividad volcánica. A esto se suma, por supuesto, la problemática del calentamiento global".

El científico se preguntó: "¿Por qué no colapsa la Antártida de la misma manera, de forma homogénea?, ¿por qué la rapidez de los desmoronamientos es mucho más intensa en uno de sus lados?" Según Nogueras, una de las respuestas tiene que ver con la naturaleza. "Las fuentes hidrotermales son impensables en un territorio tan gélido, pero existen. Hay una decena de ellas. El adelgazamiento y la degradación son detonados asimismo por el cambio climático y el efecto invernadero. Se trata de un cocktail explosivo".

Por su parte, el glaciólogo Bruno Colavitto le aportó a Carbono.news que "existe una pérdida generalizada, pero en la Bahía Amudsen, la situación es la peor. Tenemos allí un cuarto de las pérdidas mundiales de hielo en los últimos años. Este fenómeno tiene que ver con el transporte subterráneo de agua cálida. A la cuestión natural se le suma la actividad antropogénica. Estamos todos parados más alto de lo que estábamos antes. Nos encontramos sobre una tarima. Los fenómenos naturales, como El Niño o la variabilidad de las corrientes oceánicas, hoy son más intensos que antes".

La mayor preocupación de los glaciólogos radica en que el abrupto deshielo de estas aguas congeladas puede generar un importante aumento del nivel del mar en los próximos años. Si los océanos incrementaran su volumen inundarían territorios habitados y provocarían el desplazamiento de la población humana y la fauna local.

Sin embargo, el doctor Colavitto aporta un poco de tranquilidad sobre un tema tan inquietante: "El nivel de crecimiento de la altura de las aguas a nivel mundial aún no es catastrófico. Son movimientos que tardan décadas en materializarse e, incluso, podrían ser reversibles".


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