Recursos naturales
Bienes escasos

Guerra por la arena: ¿por qué está en grave peligro de extinción y qué pasa en la Argentina?

Se está extrayendo a un ritmo mucho mayor que su renovación y las playas de todo el mundo podrían desaparecer.

En las vacaciones, muchas personas inundan los balnearios costeros para descansar y disfrutar del verano: las playas constituyen el destino turístico por excelencia. Al extender sus cuerpos sobre sus doradas superficies, ninguna de ellas piensa, siquiera remotamente, que esos fragmentos de roca están conminados a desaparecer.

Desde hace casi nueve años, está circulando por Youtube, Canal Encuentro y distintas plataformas de streaming, un increíble documental del canadiense Denis Delestrac titulado "Sand War" (La guerra de la arena). El film ha sido premiado en numerosos festivales e incluso ha propiciado que Naciones Unidas publicara un informe titulado "Arena, más escasa de lo que pensamos".

Gracias a un material audiovisual impecablemente editado e ilustrado, en pocos minutos, el espectador queda impactado. En la introducción, el autor explica que 3 de cada 4 playas del mundo están en peligro de desaparecer y que, para fines del presente siglo, no quedará una sola en pie en todo el planeta.

A pesar de lo que podamos imaginar, no solamente están amenazadas por el cambio climático y el consecuente crecimiento de los océanos, sino que muchas son esquilmadas a diario por mafias que extorsionan, matan y sobornan para extraer hasta el último grano que luego venderán de contrabando. En 2021, desaparecieron islas enteras en el Océano Pacífico por culpa de la extracción desaprensiva de la arena.

Delestrac cuenta que casi todo lo que nos rodea está fabricado con arena:

   pastas de dientes y artículos de limpieza

   comidas deshidratadas

   cristales y vidrios

   edificios, materiales de construcción

   carreteras (el hormigón se elabora con agua, cemento y arena)

   actividades extractivas (minería, fracking)

   producción electrónica y aeronáutica

   puentes y elevaciones de todo tipo.

Los sectores que más cantidad emplean son la construcción y el turismo. Se trata del segundo recurso más utilizado en el mundo después del agua.

A nivel mundial, la ONU estima que cada año se extraen entre 47.000 y 59.000 millones de toneladas de este material. Es una cantidad muy superior a la del consumo de petróleo, que ronda unos 3.400 millones de toneladas.

Construir una casa requiere 200 toneladas de arena; un hospital, 3.000 toneladas; un kilómetro de autopista, 30.000 toneladas y una central nuclear utiliza cerca de 12 millones de toneladas de arena en su construcción (Pixabay)

Increíblemente, el impacto global de este fenómeno pasa casi inadvertido, tanto para la mayoría de las ONG, como para gobiernos, científicos y medios de comunicación.

Mirá también: "El más reciente informe de la ONU ultima al mundo: "Es probable que el escenario se ponga peor""

En un momento de su documental, Denis hace una broma: "¿Se imagina venderle arena a los árabes?". Aunque resulte gracioso, esto sucede a diario. Los rascacielos y las islas artificiales de Dubai, por ejemplo, se erigieron gracias a la llegada de miles y miles de barcos que cargaban este material extraído de las profundidades del Golfo Pérsico.

La arena de los desiertos no se puede utilizar para hormigón ni recuperación de tierras (Pixabay)

Esto sucede porque la mayor parte de la arena de los desiertos no se puede utilizar para hormigón ni recuperación de tierras, ya que el proceso de erosión eólica forma granos redondos que no se adhieren bien.

Los mares en peligro

La extracción de arena del fondo de los océanos no es inocua. Muchos microorganismos, pequeños animales y algas viven allí y constituyen la base de la cadena alimenticia acuática. Si desaparecen, los peces más grandes no tendrán con qué alimentarse. Y luego, esa escasez nos alcanzará a nosotros, los humanos.

Grandes buques aspiran el lecho marino buscando el recurso y dañando a la vez todo el ecosistema. Una draga oceánica puede costar entre 20 y 200 millones de dólares, pero la arena pirateada es gratis por lo que el incentivo económico para afectar el fondo del mar es enorme.

Muchas playas del mundo podrían desaparecer de continuar con este ritmo de extracción (Pixabay)

La humanidad ya consumió la mayoría de los depósitos en territorio firme, pero el apetito de las empresas constructoras parece no tener fin.

Según el informe de la ONU de 2019, se está extrayendo a un ritmo mucho mayor que su renovación ya que está formada por procesos erosivos durante miles de años.

Mirá también: "¡Bajo agua!: Tuvalu, la isla del Pacífico que se hunde por consecuencia del cambio climático"

Para 2100, se espera que el aumento promedio global del nivel del mar alcance entre 0,26 y 0,55 metros en el mejor de los casos (de una reducción del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero). "Este problema es particularmente grave para los pequeños estados insulares, donde las opciones de retirada son limitadas", indica el documento.

¿Qué pasa en Argentina?

La arena utilizada para el fracking en Vaca Muerta se extrae de Entre Ríos (Pixabay) 

Consultado por Carbono.news, el ingeniero Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, explicó su situación: "Gracias a nuestros grandes ríos, especialmente el Paraná, no tenemos problemas de abastecimiento de arena. Ningún socio de la institución se ha quejado por algún tipo de faltante. Hemos tenido inconvenientes con las provisiones de hierro y de cemento, por ejemplo. El consumo de arena aumenta de manera proporcional con las obras públicas y privadas. Por ahora, no estamos afectados".

Mirá también: "Bioconstrucciones: por qué son una opción económica, segura y eco friendly"

El Paraná es el sexto río de llanura más importante del mundo. Moviliza un caudal colosal de 16.000 m3/s, un volumen equivalente a más de seis piletas olímpicas cada segundo. Se lo clasifica como un curso de agua aluvial, porque transporta en su caudal sedimentos, generando bancos y nuevas islas. Por esta razón, cada año transporta unas 25 millones de toneladas de arena, una cantidad enorme que equivale a 800.000 camiones al tope de su carga.

¿Será suficiente esa cantidad de arena para mantener a salvo las costas argentinas? La deforestación y el cambio climático ya están haciendo estragos en este río tan fundamental para la vida. Solo el tiempo, el uso racional de los bienes naturales y el cambio a producciones sostenibles podrán responder nuestra pregunta.

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