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Agroecología para la autonomía alimentaria

El libro de la huerta

En la horticultura nos unimos a la tierra. Nos unimos a través de nuestros corazones, nuestras manos, nuestras cabezas. Las divisiones entre nosotros desaparecen. La separación ilusoria entre nosotros y la Tierra, entre nosotros y el resto de la humanidad se disuelve.

Abogada y diplomada en el Programa de actualización de Políticas Públicas y Cambio Climático. Autora del libro "Una vida sustentable"

Hace un tiempo que hablo con Guillermo Schnitman, conocido en redes como @elviejofarmer sobre la inminente publicación del su nueva creación el "Libro de la Huerta", pero hace poco publicó un reel anunciando la preventa del mismo y todo se volvió muy real. Por lo tanto, un poco para saciar mi propia intriga y otro poco para seguir aportando valor a Carbono News, le propuse tener una pequeña charla en la que pudiera contarnos sobre su trayectoria y este nuevo hito en su recorrido.

Natalia Mazzei: Hola Guille, Voy al grano: ¿Quién sos? (es una pregunta filosófica, más allá de nombre, apellido y profesión) ¿Cómo te gusta presentarte?

Guillermo Schnitman. Foto: Gentileza

Guillermo Schnitman: Mi nombre es Guillermo Schnitman, nací en Mar del Plata en 1955 y soy veterinario. Me crié en la ciudad de Buenos Aires, pero siempre quise irme a vivir al campo, tal vez para retomar el origen campesino de mis padres y abuelos, criados en Entre Ríos y trasplantados a Buenos Aires en los años 30. Mis bisabuelos llegaron al país a fines del S XIX habiendo sido campesinos y aquí continuaron siéndolo. Mi familia es agrícola de origen.

NM: ¿Cuál es tu trayectoria en el mundo de la huerta?

GS: Yo me crié y estudié en la ciudad, pero me fui a vivir al campo (transicioné a la ruralidad, dirían hoy lxs urbanistas, ja) de muy joven y en seguida empecé a experimentar técnicas de agricultura orgánica. Por entonces, la única alternativa ecológica para la agricultura era la vieja agricultura orgánica, nacida a principios del s. XX y revalorizada en los '60, a partir del auge del movimiento ecologista, que toma impulso a partir de la publicación de "La primavera silenciosa" de Rachel Carson.

Pocxs lo saben, pero a finales de los ‘70 todavía no se hablaba de disciplinas que hoy son muy requeridas y se estudian en universidades del mundo, como la agroecología o la agricultura regenerativa.

El asunto es que mi conexión real con la tierra arranca ahí, recién recibido, recién casado, en un campo semiabandonado que mi padre compra cerca de Ranchos, provincia de Buenos Aires. Me fui al campo a "hacerme nativo", como le gustaba decir a Gary Snyder, uno de los referentes de aquella época.

Mi adaptación al nuevo medio se basó en 3 cosas: las lecturas, la puesta en práctica de lo aprendido y algo fundamental, los saberes de mis colaboradorxs y vecinxs, que saben cuándo se debe, sembrar, cosechar, cortar un árbol para aprovechar la madera y que no se pudra, o cómo se arregla un molino. En el campo tenés que aprender a arreglarte solx, a saber hacer un poco de todo y con muy pocos recursos, con lo que tenés a mano, con lo que está cerca; es ahí donde entra la otra disciplina que revolucionó mi manera de pensar, la que me dio vuelta la cabeza: la Permacultura. Aprender a pensar y actuar como permacultor me resultó clave para vivir integrado con la Naturaleza.

En los 80 creamos el CENECOS, que fue la primera ONG dedicada a la agricultura orgánica, más que nada a la huerta orgánica, de la Argentina. Luego la cosa fue ganando volumen y terminamos publicando, con la colaboración de otros "urban farmers" de distintas partes del país, y de mi amigo el periodista Pipo Lernoud (El Expreso Imaginario), el primer libro sobre el tema en la región: Agricultura Orgánica, experiencias de cultivo ecológico en la Argentina (Planeta 1992).

A partir de ahí me llamaron para asesorar a la Secretaría de Agricultura en el tema. Por ese entonces también tuve un gran reconocimiento: recibí el primer Premio al Emprendedor Agropecuario. Fue la primera vez que el establishment sectorial reconocía un proyecto permacultural exitoso.

Foto: Gentileza

Años después me tocó presidir, en Mar del Plata, el Congreso internacional de IFOAM, la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica. Ahí fue donde conocí a la extraordinaria activista agroecológica dra. Vandana Shiva, que es una de las 2 personalidades que prologan El Libro de la Huerta actual, que estaremos presentando pronto. El otro prólogo se lo pedí a Miguel Altieri, posiblemente el mayor referente académico mundial de la Agroecología.

Volviendo a la pregunta de mi trayectoria huertera, en todos estos años siempre trabajé mi propia huerta orgánica, por el simple placer que me causa y por el afán no de ganar dinero, sino mayor autonomía alimentaria. Hasta la fecha ya son 50 años que vengo huerteando, compartiendo experiencias y también dando talleres, clases en posgrados y cursos.

NM: ¿Cómo describirías el Libro de la Huerta?

GS: Este nuevo libro es un manual completo de huerta agroecológica u orgánica, como gustes llamarla. La controversia entre ambos términos se relaciona con el proceso de certificación obligatorio para poder rotular un producto como orgánico, pero nadie te puede impedir tener una huerta orgánica y nombrarla como tal, aunque no esté certificada.

Al Libro de la Huerta lo define muy bien Miguel Altieri, que en el prólogo 2º pone: "Este libro es útil para aquellas personas que recién se inician en la producción de alimentos de origen vegetal, pero también para quienes estén planeando iniciar un proceso de conversión agroecológica de su actual sistema de producción. En ambos casos es importante resaltar que, en la medida que apliquen los principios y prácticas recomendadas en este libro, los agricultores comenzarán a observar cambios graduales en las propiedades del suelo, en las condiciones del microclima, en la diversidad vegetal y en la fauna benéfica asociada, creando los cimientos para un suelo sano que dará cultivos más productivos y resilientes".

NM: ¿Cuál fue el proceso? ¿Llevó mucho tiempo?

GS: Escribir un libro de contenido mayormente técnico, escrito por varixs autorxs, lleva tiempo, pero sobre todo concentración. Por eso la mirada atenta del editor, editora en este caso, es fundamental.

Este trabajo en particular me insumió 4 años, la mayor parte dedicados a organizar el contenido, unificar estilos, corregir inconsistencias y otros mil detalles.

Para la realización de este manual volví a revisar y actualizar la primera parte del viejo libro de Planeta y le incorporé los saberes de otras agriculturas alternativas a cargo de lxs referentes locales de cada una. También actualicé y amplié la sección referida al suelo viviente, a la elaboración de abonos, al mulch o acolchado y a las lombrices.

Foto: Gentileza

Pero así como actualicé la primera parte, renové por completo el resto del contenido con la colaboración de 12 expertxs en distintas materias, todxs ellxs maestrxs en lo suyo.

El manual abarca desde huerta urbana hasta fruticultura orgánica, pasando por control de adversidades mediante técnicas de bajo impacto, plantas acompañantes, reconocimiento de las plantas indicadoras de los distintos tipos de suelo, un capítulo detallado acerca de cómo hacer una huerta paso a paso, una sección con información exhaustiva de cada verdura y muchos temas más que se desarrollan a lo largo de 464 páginas.

También quisimos embellecer y darle calidez al libro con más de 140 ilustraciones originales, a cargo de otro equipo de 5 dibujantes naturalistas encabezadxs por Gabriel Baloriani.

Realmente quedamos todxs muy contentos con el resultado.

NM: ¿Alguna joya que quieras compartirnos?

GS: A todxs lxs que tuvimos que ver con esta edición nos conmovió mucho cómo arranca el prólogo de Vandana: 

"Cultivar una huerta es la revolución de nuestro tiempo.

Cuando trabajamos en la huerta volvemos a la tierra, recordamos que somos la tierra, que no estamos separados de ella.

'Humano' deriva de humus: la tierra. Es en la huerta donde recuperamos nuestra humanidad y nuestra conexión con la tierra. Recordamos que somos seres de la Tierra con el resto de la biodiversidad.

Gandhi dijo: "Olvidar cómo trabajar la tierra es olvidar nuestra humanidad".

En la horticultura nos unimos a la tierra. Nos unimos a través de nuestros corazones, nuestras manos, nuestras cabezas. Las divisiones entre nosotros desaparecen. La separación ilusoria entre nosotros y la Tierra, entre nosotros y el resto de la humanidad se disuelve.

En la huerta cultivamos biodiversidad, cultivamos nuestra familia de la Tierra, cultivamos vida, cultivamos libertad, cultivamos cuidado.

Cada huerta es un santuario para la biodiversidad del suelo, para los polinizadores, para la diversidad de las plantas...

En las pequeñas huertas crece el futuro de la humanidad..."

Aunque luego el escrito de Vandana continúa en un tono más académico y formal, fiel a su estilo te sacude hasta los cimientos.

NM: ¿A quién está dirigido el libro?

GS: La idea es que le sirva tanto a quien recién comienza tanto como a quien quiera profundizar en sus conocimientos. Van a encontrar en él muchas referencias quienes ya se dieron cuenta de que el contexto socioeconómico y climático es crítico, que se impone un cambio.

Este manual está concebido como una herramienta que nos ayude a habitar un futuro que hoy se presenta más incierto y hostil que hace unos años, con menos recursos energéticos y minerales, con más temperatura y menos agua disponible, y con lluvias peor distribuidas.

El deterioro ambiental y climático se va acelerando al ritmo de la concentración de riqueza y poder en cada vez menos manos. Esto nos interpela y nos obliga a recuperar el control, como familias, comunidades y regiones, sobre lo que comemos, tomamos, vestimos, habitamos; en suma, sobre todo lo que necesitamos para seguir viviendo, incluyendo un tejido social robusto y resiliente.

Tenemos que recuperar nuestra soberanía alimentaria. No creo en otro horizonte que no sea el decrecimiento, sea uno acordado de manera ordenada, organizada, o forzoso y precipitado. Por eso prefiero hablar de autonomía alimentaria más que de soberanía; dudo que a mediano plazo, cuando el "descenso energético" se haga sentir con fuerza, se puedan sostener las fronteras nacionales que implica el concepto de soberanía. Pero no abramos más temas así mantenemos el foco en el libro, jaja.

NM: Crees que todxs podemos aprender a cultivar nuestros propios alimentos?

GS: Por supuesto. La agricultura está íntimamente ligada a la historia de nuestra civilización, especialmente la del Holoceno, que comprende los últimos 11.000 años. Tenemos que recuperar este resorte elemental, hoy casi todo en manos del complejo agroindustrial, porque está en juego nuestra supervivencia. No estoy diciendo que todxs vayamos a tener que cultivar nuestra propia comida; algunxs habrán de recuperar el arte de hacer ropa y calzado, otrxs herramientas de mano, o viviendas bioclimáticas. Son los saberes del "kit de supervivencia", la caja de herramientas para habitar el futuro. Este manual pretende ser una herramienta más dentro de esa caja. Un dispositivo listo para ser usado, una pieza de información útil para transitar la artificialidad creciente impuesta por este sistema agotado.

NM: Hay muchos manuales de huerta, ¿por qué sentiste la necesidad de sentarte a escribir? ¿Cuál sentís que es el aporte de El Libro de la Huerta?

GS: No creas que hay taaaantos manuales de este tipo. Pero sí, hay un par largo. Todos ellos muy buenos. Está el clásico de Fernando Pia, Huerta Orgánica Biointensiva, y la trilogía de manuales prácticos de Gabriela Escrivá (coautora de este libro). Posiblemente haya más. Yo diría que todos ellos se complementan y quizás cada uno expresa mejor los aspectos culturales que sus respectivos autorxs o compiladorxs quisieron resaltar.

Tal vez lo que define el espíritu de este libro se sintetiza en el test "Dónde estamos parados", un examen que nos pone a prueba la conexión que tenemos con el lugar que habitamos con 20 preguntas de este tipo:

  • Describa el trayecto del agua, desde que cae con la lluvia hasta que llega a su canilla.

  • ¿Cuáles fueron las técnicas básicas de subsistencia de la cultura que vivió en su región antes que usted?

  • ¿De qué dirección llegan las tormentas de invierno en su zona?

  • ¿A dónde va a parar la basura de su casa?

Nuestra intención es que, en el proceso de leerlo y contestar las preguntas, se despierte aquél viejo sentir y pensar nuestro entorno, la visión de la Naturaleza que nos describe Vandana en el prólogo, la que necesitamos incorporar o revivir para hacer posible la continuidad de la vida en la Tierra.

NM: ¿Cómo puede convivir el deseo de vivir en conexión con la tierra con este contexto mundial de consumo, destrucción y desconexión con la naturaleza?

GS: Mal. Ambas pulsiones son opuestas e incompatibles. Se impone un golpe de timón y cuánto más tiempo pasemos sin tomar acción, más traumáticas serán las consecuencias. Muchos investigadores afirman que la civilización tal como la conocemos no sobrevivirá si no conectamos con la Naturaleza y empezamos a regenerarla ya mismo. Como dice Miguel Altieri en su prólogo: "En esta época de ruptura ecológica, que se manifiesta como pandemia y cambio climático, no hay otro camino más que evolucionar hacia sistemas más diversos, resilientes y territorializados. Este libro ha sido pensado para contribuir hacia esa transición necesaria".

NM: ¿Cómo funciona la preventa? ¿Dónde podemos conseguirlo?

GS: En mi bio de Instagram @elviejofarmer hay un link desde el que se accede fácilmente al formulario de preventa, este link

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