Chubut bajo fuego: El grito de los bosques milenarios ante un ecocidio anunciado
Con más de 3500 hectáreas reducidas a cenizas y el fuego cruzando la Ruta 40, la Patagonia enfrenta una de sus crisis más graves de la década. Mientras el gobernador Ignacio Torres denuncia un plan sistemático de "ecocidio" y ofrece recompensas millonarias, miles de evacuados y el despliegue del avión hidrante más grande de la región marcan una carrera desesperada contra el tiempo y el viento.
La Patagonia argentina vuelve a ser escenario de una catástrofe que trasciende lo ambiental para convertirse en una herida social y judicial. Al iniciar este 2026, la provincia de Chubut se encuentra en estado de máxima alerta: las columnas de humo que cubren los cielos de la Comarca Andina y el Parque Nacional Los Alerces no son solo el resultado de una sequía histórica, sino de lo que las autoridades ya califican abiertamente como una acción criminal coordinada.
"Ecocidio": El reclamo de Ignacio Torres por penas firmes
La situación ha escalado al plano político nacional. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, ha sido tajante al definir los hechos. Tras confirmarse el hallazgo de materiales acelerantes y puntos de inicio múltiples en zonas como Puerto Patriada (El Hoyo), el mandatario elevó la voz para exigir un cambio drástico en la legislación penal.
"Estamos ante un ecocidio contra los chubutenses y el patrimonio de todos los argentinos", declaró Torres, quien responsabilizó a "grupos violentos con delirios revolucionarios" que utilizan el fuego como herramienta de extorsión, diferenciándolos de las comunidades originarias locales.
El gobernador criticó duramente el mecanismo judicial, que permite que los responsables de estos desastres queden libres en pocos meses. Su propuesta es concreta: instruir a los legisladores nacionales para que el "ecocidio" sea tipificado como delito federal con penas de prisión de cumplimiento efectivo en el Código Penal. Para apoyar la investigación, la provincia mantiene una recompensa de 50 millones de pesos por información certera sobre los autores.
El cóctel climático: Un bosque sediento
Si bien la mano humana enciende la mecha, las condiciones ambientales funcionan como pólvora. La región atraviesa la sequía más severa de las últimas dos décadas. Sumado a esto, enero ha registrado olas de calor con temperaturas récord y la presencia constante del viento Puelche, cuyas ráfagas intensas actúan como un soplete, avivando las llamas y dificultando el trabajo de los medios aéreos.
El día después: La ciencia detrás de la restauración
Más allá del combate urgente, la pregunta que surge es: ¿cómo se recupera un bosque milenario? No se trata simplemente de plantar árboles al día siguiente. Expertos del CIEFAP (Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico) y del INTA explican que la restauración ecológica es un proceso técnico complejo de décadas:
Estabilización del suelo: La primera urgencia tras el fuego es evitar que las lluvias laven el suelo fértil, ahora desprotegido. Se suelen utilizar barreras físicas con la misma madera quemada.
Genética local (Viverización): No sirve cualquier árbol. Los planes de restauración exigen recolectar semillas de bosques cercanos no quemados para producir plantines en viveros que conserven la adaptación genética local al clima específico de la zona.
Especies "nodriza": En áreas devastadas, no se pueden plantar inmediatamente especies sensibles como el Alerce. Primero se deben reintroducir especies pioneras o "nodrizas" (como el ñire o el ciprés en ciertas zonas) que crecen más rápido, generan sombra y reconstruyen las condiciones para que, décadas después, puedan prosperar las especies más longevas.
Monitoreo a largo plazo: Es vital estudiar la regeneración natural. En muchos casos, el bosque intenta curarse solo, y la intervención humana debe limitarse a ayudar a la naturaleza donde no puede sola.
La Ley de Manejo del Fuego como trinchera
En este contexto dramático, la defensa de la legislación vigente es crucial. La Ley Nacional 26.815 de Manejo del Fuego (modificada en 2020) es la herramienta más potente contra la especulación: prohíbe durante 30 años (zonas agrícolas) o 60 años (bosques nativos y humedales) el cambio de uso del suelo en terrenos incendiados.
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Ante los rumores y presiones de sectores económicos para derogar o flexibilizar esta ley bajo la excusa de "fomentar inversiones", la posición debe ser clara: eliminar esta protección es incentivar el fuego. Si un bosque quemado puede convertirse legalmente en un loteo inmobiliario o un campo de soja al año siguiente, el incendio deja de ser un crimen para convertirse en un negocio. La ley debe asegurar que el destino de esa tierra siga siendo la conservación, anulando el beneficio económico del ecocidio.
El fuego cruza la Ruta 40
A las 18:00 hs de este viernes 9 de enero de 2026, la situación en la Comarca Andina ha pasado de crítica a extrema. Se han reportado los siguientes hitos informativos que deben integrarse a la nota:
Corte total en la Ruta Nacional 40: Durante la madrugada y la mañana de hoy, las llamas saltaron la calzada en el tramo que une Epuyén con El Hoyo (Kilómetro 1.881). Vialidad Nacional mantiene el corte total de tránsito debido a la nula visibilidad por el humo y el peligro de fuego sobre la banquina.
Récord de evacuados: La cifra de personas desplazadas ha superado las 3000. Los centros de evacuación en El Hoyo y Epuyén se encuentran a tope, priorizando el resguardo de vidas ante un avance que ya ha consumido viviendas en zonas periféricas.
Llegada del "Fireliner": Se ha sumado al operativo el Boeing 737 Fireliner, el avión hidrante más grande de Latinoamérica (proveniente de Santiago del Estero), capaz de descargar 15.000 litros de agua. Su intervención es clave para intentar frenar el avance sobre la Escuela 81 de Pedregoso, que estuvo en riesgo inminente en las últimas hora.
Investigación por amenazas: El Ministerio de Seguridad de la Nación y la provincia investigan una serie de llamados intimidatorios recibidos por la Brigada de Investigaciones poco antes del inicio de los focos en Puerto Patriada. Se refuerza la hipótesis de un ataque planificado por grupos radicalizados.
Controversia presupuestaria: En medio de la emergencia, organizaciones ambientalistas denuncian que el presupuesto 2026 para el Manejo del Fuego sufrió una caída real del 71% respecto al año anterior, limitando la capacidad de respuesta preventiva.
El asfalto no detiene el desastre
El hecho de que las llamas hayan saltado la Ruta Nacional 40 no es solo una barrera geográfica vencida; es un símbolo de una vulnerabilidad que nos expone a todos. Mientras los brigadistas arriesgan la vida contra ráfagas incontrolables y recortes presupuestarios que duelen tanto como el humo, queda claro que la verdadera batalla final no se librará solo con helibaldes, sino con leyes.
Defender la Ley de Manejo del Fuego y exigir la tipificación del ecocidio es asegurar que, cuando las cenizas finalmente se enfríen, el suelo que pisamos siga perteneciendo a la vida y no a la especulación inmobiliaria. Si permitimos que el fuego se convierta en una herramienta de negocio, habremos quemado nuestro propio futuro mucho antes de que la próxima chispa se encienda. La Patagonia nos necesita hoy más que nunca: no solo para apagar el incendio, sino para impedir que vuelvan a encenderlo.




