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Salud mental, ambiente y activismo: ¿cómo nos afecta la crisis climática y ecológica?

Cada vez son más las personas que se preocupan por la situación actual del planeta. ¿Cómo activar desde el cuidado y sin colapsar sobre la marcha?

redaccion@carbono.news

Una mujer con una mano en el pecho y una expresión de dolor que la atraviesa. Un grito mudo que hace eco en quien se detiene a escuchar. A lo lejos una cortina de llamas, humo y cenizas arrasa con todo lo vivo que la rodea. La imagen publicada en la tapa del diario The Guardian el 10 de agosto de 2021 es cruda y acompaña la advertencia que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) emite en su último informe: el momento de actuar es ahora.

Si bien las cicatrices de la crisis climática y ecológica son palpables, hay una dimensión abstracta y en muchos casos invisibilizada que no puede ni debe ser ignorada. "Me afecta entender la gravedad y lo que implica la crisis en sí misma, lo que representa, qué tipo de futuro puedo imaginar para mí, qué horizonte le veo a la humanidad y qué tanto sentido tendría por ejemplo tener familia. Eso genera un malestar bastante crónico", dice a Carbono News la activista Dafna Nudelman, más conocida en redes sociales como @lalocadeltaper.

"Quienes somos activistas tenemos una visión más optimista del mundo; no porque tengamos fe o porque creamos que va a estar todo bien, sino porque tenemos una pulsión por hacerlo posible, por mejorarlo. La ansiedad precisamente aparece cuando se ven las consecuencias y no las reacciones a escala global, masiva, inmediata y urgente como las necesitamos", agrega.

"Ecoansiedad" es el término que la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) utiliza para describir "el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental" y se la vincula a sensaciones de preocupación, angustia y desesperación asociadas a la posibilidad real y concreta de un debacle ecosistémico.

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"Pensar en la situación del planeta es algo que hago todos los días, casi a cada momento. A mí, personalmente, esta preocupación tan lógica por nuestra vida me hace tener días llenos de energía y ganas de cambiar las cosas y otros de puro agobio y malestar en los que sólo quiero estar en el sofá. Creo que lo llamamos ecoansiedad por ponerle un nombre, pero realmente es sentido común. A cualquier ser humano debería importarle la situación de su planeta y, por lo tanto, de su vida en el mismo. Se llama supervivencia y a todos nos importa", expresa Tania Morales Muriel (@laorganicamente), fotógrafa española y fundadora de La Orgánica Studio.

Estudios revelan que la carga mental de la crisis climática está recayendo fuertemente en las adolescencias e infancias. Según una encuesta del Royal College of Psychiatrists más del 57% de los profesionales de la salud mental tienen pacientes jóvenes que manifiestan estrés y gran preocupación por su futuro. "La crisis climática está afectando claramente la salud mental de los niños y los jóvenes. Necesitamos tener conversaciones abiertas, escuchar realmente a nuestros jóvenes y empoderarlos para que se comprometan con acciones constructivas y positivas", señala Bernadka Dubicka, presidenta de la Facultad de Niños y Adolescentes en el blog de la institución.

Estudios revelan que la carga mental de la crisis climática está recayendo fuertemente en las adolescencias e infancias (Foto: Pexels)

Por su parte, la doctora Kathryn Speedy, quien junto a un equipo de psiquiatras del Royal College of Psychiatrists desarrolló un kit de herramientas para ayudar a jóvenes que sufren de ecoansiedad, añade: "A veces, estos sentimientos pueden ser difíciles de manejar. Como psiquiatra, mi consejo es dar pequeños pasos que ayuden a sentirse mejor sobre situaciones que escapan nuestro control. A su vez, pedimos al gobierno que al tomar decisiones sobre el cambio climático, la energía y el transporte, analice los impactos positivos y negativos en la salud mental de las personas". Además desde el establecimiento remarcan el rol esencial de los profesionales médicos en las emergencias climáticas y ecológicas, la importancia de contar con un clima saludable para los planes de recuperación post Covid-19 y de situar la salud en el centro del debate contra el cambio climático.

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"La pandemia trajo esa sensación de fin del mundo y la cuestión del ecosistema del que somos parte y cómo eso se ve alterado por las actividades humanas. Me parece interesante cómo afecta más a mujeres y disidencias porque hay una corriente del feminismo, el ecofeminismo, que promueve otra relación con la tierra, el planeta y los recursos. El ecofeminismo plantea reconocer la interdependencia y señala que el abordaje que hoy tenemos con la naturaleza y los animales tiene que ver con una mirada y un uso extractivista y de explotación", dice a Carbono News la psicoanalista feminista Leonela Murazzo y explica que la posibilidad de una catástrofe angustia por tener un componente vinculado directamente con la muerte. En este sentido, la profesional recomienda no negar lo que sucede sino más bien hacerle lugar al problema que se vivencia.

"Si se llegara a términos de mucha ansiedad y angustia buscar un espacio de psicoanálisis es más que pertinente'', advierte.

"Durante mucho tiempo se me olvidó que yo también era un ecosistema que necesitaba ser cuidado" (Foto: Pexels)

Hacia una cultura regenerativa

"Durante mucho tiempo se me olvidó que yo también era un ecosistema que necesitaba ser cuidado. Como el límite entre el hobbie, el activismo y el trabajo era muy delgado y todo lo que hacía me gustaba, trabajaba muchas horas, no frenaba los fines de semana, me metía en todos los proyectos, hacía cursos, etc. Realmente consideraba, ¡y que equivocada estaba!, que la productividad era una virtud. Incluso creía que "mi causa" era tan importante que yo podía pasar totalmente a segundo plano", dice la artivista Paula Filipelli en un posteo de Instagram.

En sociedades veloces que sobrevaloran la hiperproductividad no es extraño encontrar organizadores y activistas física y mentalmente agobiados. La crisis climática, ecológica y civilizatoria empuja al ser humano hacia un repensar incómodo, urgente e imperioso de sus vínculos con el entorno y esencialmente consigo mismo. En este sentido, resignificar las prácticas de cuidado individual y colectivo resulta primordial para promover tejidos regenerativos que reconstruyan lo destruido y permitan fundar futuros más habitables, solidarios y sostenibles. Entonces...¿cómo cuidarnos para cuidar al mundo?

"La autopreservación viene por el lado de no exponerse excesivamente a este tipo de noticias que nos van a tirar para abajo. Por momentos siento que uno necesita alejarse y conectarse con la vida de su micromundo, de lo más inmediato que tiene; activar en lo local, en su casa, en su balcón, en su compost, en su huerta, con su familia. Cuando tenemos una capacidad disponible y podemos dedicarlo al activismo está genial, pero también tenemos que entendernos especialmente si estamos atravesando por una situación en particular y la energía del activismo no está disponible. Necesitamos ser un poco más compasivos con nosotros mismos. Admiro mucho por ejemplo a las madres activistas que ejercen tareas de cuidado con sus niños y también las activan en la medida que pueden", expresa Nudelman.

"Algo que me ayuda mucho es acercar la información que aprendo sobre el planeta a otras personas" (Foto: Mianzi)

Si bien Tania Morales coincide en la necesidad de desconectarse, para ella es clave compartir información y crear comunidad: "Algo que me ayuda mucho es acercar la información que aprendo sobre el planeta a otras personas. Por eso, a través de mis redes, comparto lo que descubro en cuanto a ideas para el cuidado del planeta; ahorro de energía en casa, recetas veganas, protección del medio y de los animales. Todo lo que me preocupa lo cuento y creo que puede ayudar a otros a entender el problema. Me ayuda mucho pensar que, de alguna forma, estoy siendo una pequeña parte de la solución a la crisis, y eso reduce mi ecoansiedad. Con los años he aprendido que el planeta nos necesita sanos y cuidados, por lo que trato de cuidar de mi salud mental todo lo que puedo para estar preparada para problemas más grandes".

A su vez, la licenciada Murazzo concluye: "Las salidas son colectivas y está bueno hablar de esto, informar, compartir información, armar proyectos, propuestas, poner esto más en agenda. Los lazos colectivos son importantes y constitutivos".

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