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La industria cárnica y láctea hace poco o nada por reducir sus enormes emisiones de metano

Lo demostró un estudio realizado por Changing Markets Foundation y Feedback. El mismo otorga una bajísima puntuación a las 20 empresas más grandes del sector por su desempeño en reducir este tipo de GEI. Los Estados, por su parte, se muestran inoperantes y sin avances. La disminución del consumo de animales, una respuesta que tarda en llegar.

El nuevo informe elaborado por los grupos ecologistas Changing Markets Foundation y Feedback muestra que las grandes empresas y países productores de carne y productos lácteos del mundo están haciendo poco o nada para reducir las emisiones de metano.

La investigación está centrada en el metano, un gas de efecto invernadero que, si bien no es el más abundante, es uno de los más poderosos: tiene un potencial de calentamiento global 86 veces superior por unidad de masa que el dióxido de carbono en un período de 20 años.

"A diferencia del CO2 que permanece en la atmósfera durante siglos o incluso milenios, el metano tiene un tiempo de respuesta climática de solo 12 años. Estas propiedades singulares del metano brindan la oportunidad de utilizar las reducciones de emisiones de metano como una solución provisional fundamental durante la transición a más largo plazo hacia sociedades de emisión cero", dice el informe.

En este sentido, la ya denominada "emergencia del metano", tiene como principal responsable al sector agrícola (que incluye los desechos agrícolas) ya que es el mayor contribuyente a las emisiones globales de metano y dentro de este sector, las emisiones producidas por la ganadería vinculada a las industrias cárnicas y lácteas mundiales constituyen la mayor parte

"Se cree que la fermentación entérica (donde los microorganismos presentes en el estómago de los animales, como las vacas y las ovejas, producen metano) y la gestión del estiércol son las responsables de más del 30% de todas las emisiones antropogénicas de metano. Por ello, es de vital importancia que los gobiernos y las empresas responsables de muchas de las emisiones de metano producidas por el ganado tomen medidas urgentes y significativas para reducirlas", continúa el informe.

La fermentación entérica y la gestión del estiércol son responsables del 30% de todas las emisiones de metano.

Lo preocupante, y de cara a lo que será la COP-26 de Glasgow, es que tanto los países como las empresas que se encuentran entre los principales emisores de metano, ignoran el potencial de reducir rápidamente las emisiones de este gas para mantener las mismas por debajo de 1,5°C de calentamiento global. "Nuestro análisis examinó a los operadores más importantes del sector ganadero, develando que éste es un punto ciego crítico en las políticas y los compromisos climáticos. Hemos analizado las emisiones de metano notificadas y las políticas en los Compromisos Nacionalmente Determinados (NDC) de 18 países que contienen las industrias cárnicas y lácteas más grandes, donde urge tomar medidas para disminuir las emisiones, incluidos EE.UU., Brasil y los países de Europa occidental", anticipa el análisis.

Los resultados el exhaustivo estudio de Changing Markets Foundation y Feedback demuestran que los gobiernos aún no han entendido la importancia de adoptar medidas drásticas para reducir las emisiones de metano, en general, y en las industrias cárnicas y lácteas, en particular.

Mirá también: Qué es el metano y por qué es mucho más contaminante que el CO2

Los Estados, sin avances

En la mayoría de los países, las emisiones de metano del sector de la ganadería permanecen relativamente estables o incluso han aumentado. Aun cuando ocho países informaron que las emisiones relacionadas con la fermentación entérica y la gestión del estiércol han disminuido, en los últimos cinco años, ninguna de estas reducciones fue superior al 5%.

Ninguno de los países evaluados ha fijado objetivos generales de reducción de metano acordes o en línea con la reducción de emisiones de este gas del 45% para 2030, necesarias para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C. Los objetivos de emisiones de metano para el sector ganadero son especialmente escasos. Tan solo Nueva Zelanda y Uruguay han fijado objetivos de reducción de metano para este sector, si bien son modestos.

Los programas recientemente anunciados, como el Compromiso Global sobre el Metano y la Estrategia de Metano de la UE, también ignoran el potencial para reducir las emisiones de metano al no abordar el consumo excesivo de productos cárnicos y lácteos por parte de los consumidores, donde se podrían lograr las mayores reducciones en emisiones.

Aun cuando la gran mayoría de los países abarcan la agricultura en sus NDC, carecen de medidas y planes de acción concretos para transformar la manera de producir y consumir alimentos, lo que podría incluir cambios hacia dietas más saludables y sostenibles con menos y mejores productos cárnicos y lácteos.

La industria cárnica y de lácteos, oídos sordos

Según establece el informe, la mayoría de las principales corporaciones emisoras de metano también permanecen ajenas al problema y a su responsabilidad de resolverlo. Con el fin de determinar hasta qué punto la industria está comprometida a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en general y las emisiones de metano en particular, se relevaron las diez empresas cárnicas y las diez empresas lácteas más grandes del mundo. 

Mirá también: Cambios en la alimentación: del boom del veganismo al avance de la "foodtech"

¿Qué dicen los estudios?

-Todas las empresas obtuvieron una puntuación baja. De estas, Nestlé fue la empresa con la puntuación más alta con 34,6%, la cual sigue siendo una puntuación mediocre 

-Danone ocupó el segundo puesto, con una puntuación ligeramente superior al 30%, mientras que todas las demás empresas obtuvieron menos del 20%.

-El mayor procesador europeo de carne de vacuno, Groupe Bigard, ocupó el último lugar con una puntuación de 0%.

-Ninguna de las 20 empresas informa sobre las emisiones de metano por separado, y ninguna de ellas tiene objetivos ni planes de actuación concretos y significativos para reducir específicamente las emisiones de metano en sus operaciones y cadenas de valor.

-Tan solo 7 de las 20 empresas tienen objetivos basados en ciencia para reducir sus emisiones generales de GEI (es decir, en consonancia con lo que la ciencia climática más reciente considera necesario para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París).

-Solo 3 empresas (Nestlé, Danone y Dairy Farmers of America) tienen objetivos que incluyen las emisiones de alcance 3. Éstos incluyen, crucialmente, las emisiones de las cadenas de suministro, por ejemplo, granjas que son propiedad de los proveedores, pero a las que las empresas compran leche o carne para su transformación.

Los mayores emisores de metano desde 1990. (Foto: twitter @ChangingMarkets)

-Si bien es cierto que 18 de las 20 empresas han realizado al menos alguna inversión en carne de origen vegetal y carne cultivada en laboratorio, únicamente Danone incluye en su informe los datos sobre las ventas de su cartera total de dichas alternativas.

-Algo más de la mitad de las empresas evaluadas están invirtiendo de manera significativa en la investigación sobre reducción del metano, pero ninguna de ellas ha informado sobre el nivel de financiación que han destinado a tales esfuerzos de investigación.

La ganadería es, con diferencia, el mayor contribuyente a las emisiones de metano producidas por la actividad humana y, por lo tanto, debería ser el eje principal de los planes de acción diseñados para reducir dichas emisiones. 

"Nuestro informe revela que, a pesar de la contribución sustancial del sector ganadero a las emisiones globales de metano, ni los gobiernos ni la propia industria se están tomando en serio las emisiones de metano del sector" concluye en estudio, y remata: "Si bien el Compromiso Global sobre el Metano es un paso en la dirección correcta y establece un marco para la introducción de medidas tanto de oferta como de demanda, éstas deberían ser legalmente vinculantes. Asimismo, se pueden reducir la emisión de metano de forma directa disminuyendo la demanda de productos animales. En concreto, los países en los que el consumo medio de productos carnícos y lácteos sea superior a la ingesta recomendada deberían elaborar rápidamente unos planes de acción nacionales con políticas vinculantes para reducir el consumo".


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