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Mientras se forma "una muralla china" de basura electrónica, Argentina hace la plancha con una ley que regule los RAEE

El Weee Forum advirtió sobre la impresionante cantidad de aparatos eléctricos y electrónicos que se desecha por persona a nivel mundial: unos 7,6 kg diarios. En Argentina, oscila entre 10 y 12 kg per capita. Pese a la preocupante situación, el país no tiene una ley específica que regule la problemática.

En 2021, cada persona en el planeta producirá un promedio de 7,6 kg de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), lo que representa 57,4 millones de toneladas en todo el mundo, es decir, más que el peso de la gran construcción humana: la Muralla China. La información la difundió la Asociación Internacional de Organizaciones de Responsabilidad de Productores de Residuos Electrónicos (Weee Forum) a partir de la conmemoración del Dia Internacional de los Residuos Electrónicos, el pasado 14 de octubre.

"La generación mundial de desechos electrónicos está creciendo anualmente en 2 millones de toneladas, o alrededor del 3 al 4 %, un problema atribuido a mayores tasas de consumo de productos electrónicos, que aumentan un 3% anual, ciclos de vida de productos más cortos y opciones de reparación limitadas", advierte el comunicado emitido por la organización.

De forma complementaria a la información difundida por el foro, el informe elaborado por la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UTI), y la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (Iswa, por sus siglas en inglés),The Global E-Waste Monitor, cuantificó que en 2019 se alcanzó el récord de generación mundial de residuos electrónicos con 53,6 millones de toneladas métricas. Quienes lideran esa lista son tanto China como Estados Unidos, dos de los grandes emisores de gases de efecto invernadero del mundo.

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Estos residuos que abarcan desde heladeras, lavarropas hasta computadoras y celulares, están conformados por sustancias tóxicas y metales preciosos como el oro o el cobre. Sin embargo, y pese al rol que podrían jugar en un esquema de economía circular, solo el 17,4% de estos residuos son recogidos, tratados y reciclados correctamente. Si se reincorporaran estos residuos al ciclo productivo, los beneficios serían múltiples. Es que, según se estima, por cada tonelada que se recicla, se evitan unas 2 toneladas de emisiones de CO2.

Argentina, una ley pendiente.

Según datos presentados por la Asociación Civil Basura Cero, la Argentina desecha un promedio de entre 10 y 12 kilos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) por habitante cada año. Esto se traduce en unas 500.000 toneladas anuales, de las cuales y en comparación con el mundo, se reutilizan aún menos: el número no llega al 10%.

En Argentina, la reutilización de los RAEE no llega al 10% por lo que el resto va a parar a vertederos.

Por el contrario, estos aparatos de composición nociva van a parar a vertederos afectando tanto a la salud humana como a la composición del agua y del suelo.

Aunque existen proyectos de ley tanto en la Cámara de Diputados como en la Senadores, la realidad es que aún ninguno se ha tratado por lo que Argentina no cuenta con una normativa específica que regule los RAEE. En este sentido, el país se rige para la "gestión" de este tipo de residuos de la Ley Nacional N° 24.051 de residuos peligrosos y para su exportación la Ley Nacional N° 23.992, que aprueba el convenio de Basilea.

La problemática de los residuos representa en Argentina poco más de un 4% de las emisiones de GEI, según señala el último Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero. Aunque tiene mayor peso actividades como la energía y la ganadería, los desechos representan una parte importante en la huella de carbono argentina. Sin embargo, nuestro país se encuentra atrasado en materia legislativa respecto a la problemática de los residuos. No sólo carece de una Ley específica de RAEE sino, por ejemplo, tampoco avanza en la discusión de una Ley de Plásticos de un Solo Uso como sí lo han hecho países vecinos como Chile.

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De esta manera, muchas provincias, como la propia Buenos Aires, han aprobado sus propias normativas a fin de ordenar y controlar una problemática como la de los desechos eléctricos y electrónicos, que avanza y preocupa al igual que el resto del mundo.

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