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Del laboratorio a las calles: así crece la "rebelión científica" en todo el mundo por la crisis climática

Ante la inactividad de los gobiernos para frenar el calentamiento global, los especialistas se suman con más fuerza a las huelgas de activistas para concientizar a la población y presionar a los tomadores de decisiones a adoptar las medidas adecuadas.

Recientemente, Peter Kalmus, un científico especializado en clima de la NASA, y otros tres colegas suyos fueron arrestados tras haberse encadenado en un edificio en Los Ángeles, en Estados Unidos, para concientizar a la sociedad y a los gobiernos sobre la crisis climática. Sin embargo, este no fue un episodio aislado: cada vez más expertos salen a las calles para reclamar medidas urgentes que frenen el calentamiento de la Tierra.

Durante la semana del 4 al 9 de abril, miles de científicos alrededor del globo y, en especial de Europa, realizaron una huelga científica y académica para pedir que los gobiernos dejen de mirar para otro lado y frenen la extracción de combustibles fósiles. El colectivo "Rebelión Científica" (Scientist Rebellion del movimiento Extinction Rebellion) fue el encargado de hacer la convocatoria que coincidió con la publicación de la tercera y última parte del Sexto Informe de Evaluación del IPCC.

Según el informe, las movilizaciones sociales son muy importantes para presionar a los gobiernos para que tomen las medidas necesarias de modo urgente ya que comprobaron que las luchas activistas no son en vano y que más de una vez han tenido éxito con sus reclamos.

El lugar elegido por Peter Kalmus para encadenarse no fue azaroso, lo hizo en un edificio de la empresa financiera JPMorgan Chase, una de las encargadas de prestar dinero para extraer combustibles fósiles. En el video que se viralizó, se escucha al científico llorar y alertar sobre el cambio climático con frases tales como: "Vamos a perderlo todo" y "No estamos bromeando, no estamos mintiendo, no estamos exagerando".

En España, en una de las huelgas que se llevaron a cabo, el científico aeroespacial Mauricio Misquero sentenció: "Un retraso en la acción significa muerte. Nuestro planeta está ardiendo". Otro experto, Fernando Valladares del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), dijo: "No es el futuro, es el presente de todos nosotros lo que está en juego". Y agregó: "¿Dónde quedó la sensatez? La gente se está muriendo hoy. No son cálculos, no son modelos, es la realidad".

Peter Kalmus, un científico especializado en clima de la NASA, y otros tres colegas suyos fueron arrestados tras haberse encadenado en un edificio en Los Ángeles (Foto: Twitter @ClimateHuman)

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Argentina: repensar las ciencias

"La rebelión de estos últimos días que involucró a la comunidad científica en nuestro país se articula fuertemente con muchas de nuestras discusiones, sobre todo, en torno a las preguntas: ?¿Qué ciencia tenemos' ?¿Qué ciencia queremos y necesitamos?'", dijo a Carbono.news, el biólogo, filósofo e investigador del CONICET, Guillermo Folguera.

Añadió que todo "se vincula con la crisis climática, social y ético-política que estamos atravesando". En el plano socioambiental, el científico enumeró algunas de las consecuencias del cambio climático en Argentina: sequía, inundaciones, incendios, los efectos de la deforestación (es uno de los 10 países del mundo que más deforestó en los últimos años) y la enorme contaminación química.

Aclaró también la relación de esta contaminación con la salud: "La falta de datos oficiales, como la cantidad de casos de cáncer que hay, entre otro tipo de situaciones; como la crisis en torno a la salud de las abejas -según la Sociedad Argentina de Apicultores casi la mitad de las colmenas se han perdido en los últimos años. El estado argentino carece de datos confiables, en este caso, el SENASA", sumó.

Folguera relacionó además los índices de pobreza con estos problemas ambientales y con la falta de respuestas de los responsables de tomar las decisiones. "Una de cada dos familias argentinas no tiene qué comer. Es una crisis ético-política muy marcada, donde todos estos elementos que acabo nombrar no parecen estar en disputa y parecen ubicarse en un lugar secundario en la propia estructura de representación", explicó.

"Las ciencias han quedado, en mayor o en menor medida, como una rama de grandes sectores políticos y económicos como manera de generar divisas. Entonces, ¿cómo repensamos esta ciencia que no tiene una articulación clara con estos problemas éticos?", detalló.

Por último, el biólogo destacó que la ciencia debe "democratizarse" ya que hay mucha verticalidad y que debe repensarse para conseguir que su objetivo sea la justicia ambiental y social.

A nivel planetario, el pedido más urgente es terminar con el uso de combustibles fósiles y comenzar una transición energética justa. En ese sentido, el secretario general de la ONU, António Guterres, concluyó que los "peligrosos radicales" no son los científicos, como quieren inculcar en la sociedad algunos gobiernos, sino los propios gobernantes que siguen defendiendo los hidrocarburos: "Es una locura a nivel económico y moral".

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