Salud y alimentación
Industria cárnica

Macrogranjas porcinas en España: Greenpeace denuncia alta contaminación, maltrato animal e insignificante generación de empleo

La cría de ganado porcino vive un boom sin precedentes en la península ibérica, España es el principal productor europeo gracias a la expansión de este tipo de explotaciones surgidas en zonas poco pobladas.

Las macrogranjas porcinas son gigantescas, los establos disponen de unas 40.000 plazas para aves de corral o bien de unas 2.000 para cerdos de cría (de más de 30 kilogramos). Son el máximo exponente de un modelo de ganadería industrial con instalaciones muy mecanizadas. Poseen una gran capacidad de trabajo en un espacio reducido si relacionamos el tamaño de las construcciones con el enorme número de animales que albergan.

Configuran una ganadería sin tierra, altamente dependiente de insumos externos como el agua y los forrajes. Los animales no salen casi nunca al campo porque pasan su vida encerrados y hacinados. Estamos frente a auténticas fábricas de carne, leche y huevos.

Para tomar dimensión del volumen de las producciones, basta con señalar que el complejo cárnico de Castilléjar, una localidad de Granada con apenas mil habitantes, representa un negocio de 650 mil lechones al año.

Mirá también: "La industria cárnica y láctea hace poco o nada por reducir sus enormes emisiones de metano"

Estos emprendimientos intensivos generan, al menos, cinco grandes problemas:

   Contribuyen al cambio climático (liberando unas 100 toneladas de metano al año por cada gran unidad).

   Contaminan gravemente el agua que utilizan. En España, ya hay pueblos que se están quedando sin agua potable debido a la contaminación por nitratos.

   Maltratan a los animales de una manera muy cruel.

   Al generar una desmesurada cantidad de excrementos, convierten los campos agrícolas de las inmediaciones en vertederos de residuos. Las deposiciones en grandes cantidades se convierten en veneno.

   Actualmente, según Greenpeace, entre el 75 y el 80% de la superficie agrícola mundial se destina a producir alimentos para animales y no para las personas. Para conseguir carne comestible, el ser humano está deforestando los más preciados bosques del planeta con una pérdida notable de la biodiversidad.

Los cerdos están confinados (Foto: Greenpeace)

Consultados por Carbono.news, miembros del equipo de Greenpeace Argentina informaron: "Según la Comisión Económica de Europa, el sector agrícola fue el único que incrementó sus emisiones de gases de efecto invernadero durante la pandemia".

Con respecto a los padecimientos de las distintas especies, la organización ambientalista explicó: "Los cerdos y aves se encuentran confinados. Son alimentados de forma permanente dentro de instalaciones bajo condiciones estrictamente controladas por los seres humanos para que engorden lo más rápidamente posible. Aunque puedan salir al exterior, no tienen acceso a pastos o a un espacio suficiente para expresar las conductas propias de sus especies".

Por último, Greenpeace también ha denunciado el uso abusivo de medicamentos: "La utilización indiscriminada de antibióticos contribuye significativamente al desarrollo de resistencias a estos remedios en las personas que consumen carne aviar o lechones provenientes de estos sitios tan siniestros".

Presiones sobre los gobiernos occidentales

En España, se está librando una batalla que puede servir como caso testigo para los distintos países que buscan sancionar una legislación específica que prohíba estas actividades.

Las macrogranjas ni siquiera sirven para crear empleo de calidad o fijar amplias poblaciones en sitios poco habitados, ya que la automatización de sus procesos internos es feroz, por lo que la mano de obra requerida es mínima.

Esta nota habla de:
Más de Salud y alimentación
El Estrecho de Ormuz: El cuello de botella que expone la fragilidad de la agricultura química
Salud y alimentación

El Estrecho de Ormuz: El cuello de botella que expone la fragilidad de la agricultura química

La dependencia global de los fertilizantes sintéticos, producidos a partir de gas fósil, no solo acelera la crisis climática, sino que deja la estabilidad alimentaria a merced de las tensiones en Oriente Medio.
Crueldad extrema, acuíferos contaminados y una bomba de tiempo sanitaria: el costo real de la carne sin control
Salud y alimentación

Crueldad extrema, acuíferos contaminados y una bomba de tiempo sanitaria: el costo real de la carne sin control

Detrás del mercado negro de la carne se esconde un engranaje de crueldad y desidia ambiental. Mientras la tecnología de trazabilidad intenta arrojar luz sobre las zonas grises del campo argentino, la faena ilegal persiste como un foco crítico de zoonosis y degradación irreversible de los recursos naturales.
La habitabilidad del planeta en jaque: el calor extremo alcanzará a 3800 millones de personas para mediados de siglo
Salud y alimentación

La habitabilidad del planeta en jaque: el calor extremo alcanzará a 3800 millones de personas para mediados de siglo

Informes recientes de Nature Sustainability y The Lancet Countdown alertan sobre un escenario de vulnerabilidad sin precedentes. El incremento de las muertes vinculadas al clima, el colapso de la seguridad alimentaria y un aumento drástico en la demanda de energía exigen un cambio de rumbo inmediato frente al incumplimiento de los acuerdos internacionales.