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Hierbas buenas: es el momento de valorar las plantas silvestres y autóctonas

El abandono de los agroquímicos en las zonas urbanas favoreció el florecimiento de miles de especies nativas, que ahora son respetadas.

Un nuevo movimiento liderado por la botánica francesa Sophie Leguil está animando a los ciudadanos europeos a adoptar como propia la naturaleza urbana.

Se trata de aprender y conservar las plantas que asoman por las grietas en las veredas, y las "malas hierbas" que solían ser desterradas a menudo por jardineros en ciudades del viejo continente.

Plantas salvajes en el área de Daubeney, en Hackney, Londres (Foto: Instagram @morethanweeds)

La idea es que los vecinos vean cómo serían las calles de sus propios pueblos si se permitiera que la naturaleza creciera sin ser recortada.

La llamada "flora espontánea" está comenzando a ser revalorizada por cuestiones tanto sanitarias como económicas.

En pleno encierro por el Covid-19, con los habitantes recluidos durante meses en sus casas, irrumpieron por decenas especies que estaban "adormecidas" en:

  • Estanques de agua dulce,
  • Pastizales de entretenimiento deportivo,
  • Senderos de bosques,
  • Jardines privados,
  • Terrenos industriales
  • Macetas de azoteas,
  • Árboles callejeros
  • Casas y paredones construidos con ladrillos.

Esta tendencia inesperada surgió bajo el hashtag #MoreThanWeeds (más que hierbas). El proyecto está animando a las personas a prestar atención a las plantas silvestres que ven en sus pueblos y ciudades para aprender más sobre ellas.

Se quiere terminar con el impulso de muchos vecinos por cortarlas y hacerlas desaparecer, como ocurriera de manera muy frecuente en las últimas décadas.

Gracias a esta innovadora concepción que ya se hizo viral, muchos municipios dejaron de rociar con herbicidas para deshierbar. Se busca proteger ahora a especies cuyo destino era ser arrancadas de cuajo.

Se llega al extremo de que muchas plantas que en Europa se consideran dañinas, en Japón y China son celebradas por la población y hasta servidas en ensaladas.

Cada grieta en el pavimento, cada separación en los mosaicos de una vereda, cada espacio entre ladrillos de una vieja pared brindan una nueva posibilidad de desarrollo.

Quienes no tienen en sus viviendas un jardín o balcón propio suelen perder su conexión con la naturaleza y tienden a querer exterminar vegetación que podría ser muy útil para la preservación del medio ambiente.

Los antiguos vallados rocosos y húmedos son ideales para que estas plantas salvajes sobrevivan. Solamente necesitan estar en sitios con semi sombra y humedad para que no se quemen sus hojas.

Las alturas les sirven para evitar el castigo de las heladas o las nevadas invernales.

Capitales como Londres llegaron a contabilizar más de un millar de especies. Por su parte, en el área de París se hallaron más de 600 plantas urbanas de distintos tipos.

En Argentina, el paisajismo autóctono es tendencia

Consultada por Carbono.news, la botánica Graciela Mitti confirmó el éxito de esta movida: "La tendencia se llama ‘jardines naturales' y los paisajistas la utilizamos como técnica para diseñar nuevos espacios verdes".

La tendencia de los jardines autóctonos crece en Argentina (Foto: Instagram @valentina.arruabarrena)

"Se van acabando ya las formas rectas y geométricas inglesas y francesas tan tradicionales. Ahora, tienen lugar otro tipo de diseños mucho menos ‘prolijos'. Esto ahorra enormemente la mano de obra y se gana en diversidad y belleza", explicó.

"Normalmente, no existe la figura del jardinero entre las familias europeas. Cada miembro tiene una función a la hora de preservar el pequeño medio ambiente. También, se puede escatimar el agua ya que en Europa son muy caras las facturas mensuales de este servicio debido a la micro medición que se hace en cada hogar. Ellos suelen recurrir a las aguas grises surgidas de la cocina y el baño para abaratar la manutención. Cuanto más silvestre sea la planta o flor escogida, mejor. Lo que alguna vez se llamó peyorativamente ‘yuyo' terminó teniendo muchas propiedades positivas", agregó.

La tendencia de los jardines autóctonos crece en Argentina (Foto: Instagram @valentina.arruabarrena)

Y cerró: "Todo lo que sea fomentar el conservacionismo es muy positivo. Pero no hay que llegar al extremo de que se armen mini junglas en plenas geografías urbanas. Creo que tendemos hacia el pasto natural, el que crece sin necesidad de riego o siembra. Es más ecológico y más económico. Retornamos hacia la simplicidad y el ahorro. El encierro nos hizo revalorizar mucha belleza que teníamos al alcance de las manos".

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