Activismo
Entrevista

Hope!: los videos que rompen récords de reproducción y demuestra que la crisis climática despierta interés masivo

Javier Peña crea video de tres minutos que alcanzan los millones de reproducciones, asesorado por un comité de científicos, y con un público de todas las edades y todos los puntos del globo.

Según cuenta la mitología griega, Zeus, luego de que Prometeo le quitara el fuego para entregárselo a la humanidad, se llenó de ira y obsequió a Pandora, mujer del hermano de Prometeo, una caja donde estaban encerrados todos los males del mundo. Pandora, de esencia curiosa insuflada por los dioses, abrió la caja para ver lo que había en su interior y todos los males fueron liberados. Sin embargo, la cerró rápidamente, quedando dentro únicamente la Esperanza. Hope, en inglés, es el equivalente de este sentimiento encerrado. Y en redes sociales, el concepto tiene un dueño indiscutido: Javier Peña, el español fundador de este espacio que alimenta la curiosidad de millones de usuarios con micro-videos de divulgación científica sobre la crisis climática.

Así, mientras los males más temidos liberados por el propio ser humano parecen avanzar contra la biodiversidad, los ecosistemas, el equilibrio terrestre y la propia especie, el influencer conserva junto a su comité editorial la esperanza, dando a su público las causas de por qué estamos donde estamos, pero también los motivos para seguir alzando la voz y dando batalla a los males que acechan nuestro planeta. Es que después de todo, encerrada y latente, sólo nos queda la esperanza para el cambio.

¿Cómo nació "Hope! videos para el cambio"?

Siempre he sido ecologista, he vivido y compartido mucho tiempo en y con la naturaleza, pero el activismo ecologista nunca ha sido una actividad central en mi vida. En 2018 se juntaron dos situaciones que lo cambiaron todo: el nacimiento de mi hijo Gael y comprender que teníamos 12 años para revertir la crisis climática y evitar el punto de no retorno. Convertirme en padre y, aunque puede parecer utópico, entender que una persona depende y confía en ti en un margen de futuro que puede resultar apocalíptico, es algo que genera mucha angustia y una sensación de rebeldía, de no quiero, de no puede ser, de horror. Este informe, que coincidió con el nacimiento de mi hijo, es el que publicó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtiendo que tenemos menos de 12 años para llegar al punto de no retorno de la catástrofe climática porque estamos alimentando varios mecanismos de retroalimentación que, llegado un punto, se van a rebalsar por lo que el calentamiento global será incontrolable. Estas dos situaciones de contraste, me generaron la necesidad de hacer algo. 

Personalmente, vengo del mundo de la comunicación audiovisual y de las redes sociales, y se me ocurrió que lo que estaba a mi alcance era abrir una página en Facebook y empezar a hacer videos cortos traduciendo lo que decían los científicos a un lenguaje ciudadano. Porque otro punto muy angustiante durante la búsqueda y buceo en la literatura científica, ocurre cuando te das cuenta de la desconexión que existe entre esa alerta roja que advierten los científicos y lo que sale en los medios de comunicación y lo que habla la gente en la calle. Es decir, por un lado, es como estar leyendo la inminencia de una catástrofe sin precedentes y, por otro, prender la televisión y escuchar que la noticia del día es la última polémica en el Congreso. Por todo esto, mi impulso fue abrir esta página y ponerle el nombre de Hope!, entendiendo que la pretensión de extinción es el mayor crimen jamás cometido en la historia de la humanidad. A partir de entonces, empecé a subir esos pequeños videos y la respuesta fue impresionante. Desde el primero que llegó a miles y miles de usuarios con una cuenta de Facebook a los siguientes que se hicieron virales y que hoy alcanzan los millones de reproducciones.

¿Cuál ha sido el motivo por el que tiene este alcance e interés masivo?

La hipótesis que manejaba e intenté poner en práctica, y que ha demostrado ser válida, es que la gente quiere comprender el problema de forma madura y sin que lo infantilicen, es decir, que el abordaje no sea puramente emocional. Hay buena parte de la comunicación ecologista que, ante el temor de perder audiencia o de abrumar al espectador, ha optado por descafeinar demasiado el mensaje obteniendo así una especie de infantilización del espectador. La apuesta de Hope! es precisamente lo contrario, es decir, explicar los mecanismos que están produciendo esta crisis y el punto en el que estamos, intentando traducir el lenguaje científico para que cualquiera pueda comprender pero sin quitarle peso o huir de la complejidad. 

En Hope! hacemos muchas cosas que se suponen no deberían funcionar, como explicar lo que está ocurriendo con los puntos de no retorno, la acidificación de los océanos, el deshielo del permafrost, las corrientes oceánicas y el impacto del calentamiento global de una forma que puede generar miedo y que, a priori, podría parecer que no van a tener eco más que en un pequeño grupo de ecologistas convencidos. Sin embargo, la gente está agradecida de poder contar con esa información traducida en un video maduro de tres minutos de duración.

Los videos combinan ciencia, comunicación y cine, ¿crees que la forma es también la clave del resultado?

Es un gran logro condensar toda esta información en un envoltorio propio del mundo de las redes, donde el consumo es frenético y existe una constante competencia por los likes. El objetivo siempre es intentar frenar el dedo del usuario. Cuando estoy planificando un video intento, muchas veces, dedicarle tiempo a los diez primeros segundos del video, porque esa es la clave para hacer que el dedo de alguien que va haciendo scroll en un autobús viendo su Facebook diga "quiero ver esto, me da curiosidad". Ese punto de enganche es fundamental para luego desarrollar todo el mensaje científico de forma rigurosa pero comprensible.

En tus análisis de audiencias, ¿cuál es el perfil del público predominante?

Me llama la atención que es muy transversal. Cada red social está influida por sus características propias. En Instagram hay más público joven que en Facebook que, por lo general, va de 40 o 50 años. Sin embargo, en género hay un equilibrio mientras que en lo que hace a la geografía me sorprende la transversalidad y la cantidad de nacionalidades que no siguen. Por ejemplo: de Rusia, Corea y Filipinas.

Hope! ha sido tan exitoso que científicos de alto reconocimiento hoy forman parte del consejo editorial que chequea y corrobora los guiones de tus videos. ¿Cómo se fue dando ese proceso?

Ha sido un proceso muy bonito que se fue dando de forma natural. En lo personal, cuando estoy haciendo un video siento vértigo porque, por más que devore literatura científica, nunca estoy 100% seguro. Hay veces que requiero corroborar la información con un especialista ya que es un video que lo van a ver millones de personas y en ningún caso quisiera perder el rigor científico. A raíz de eso fui contactando a científicos que se interesaban y, de alguna forma, se convertían en mis asesores en ese tema, y que derivó en la creación de un grupo con científicos de muy alto nivel donde se filtran todos los videos y se asegura que estén acorde a lo que dice la ciencia. Esa garantía de veracidad y rigurosidad me tranquiliza mucho.

¿Como es el proceso creativo de los videos?

Suelo escribir un guión, para lo cual hay que documentarse mucho y filtrar otro tanto para que, al final, quede un video de tres minutos dinámico y comprensible. Este videíto tiene que tener el equivalente a media hora o a una hora para luego sintetizarlo y dejar solamente lo fundamental, sin perder rigor. Luego, comienzo a definir el lugar de filmación, si en interiores o exteriores, si lo hacemos con o sin colaborador, si le doy algún gancho al principio para captar la atención, etc.

La crisis climática es un tema que está llamando la atención de productoras y plataformas. ¿Has tenido propuestas de llevar tu producto a otros formatos?

Ahora mismo estoy avanzando en el desarrollo de una serie documental sobre, por un lado, el diagnóstico de la crisis climática según la ciencia y, por otro lado, qué tenemos que hacer, a qué escala y a qué ritmo para enfrentarla a tiempo. Va ser una serie de 10 capítulos en la que se va a ir mostrando las alternativas de descarbonización y de renaturalización para marcar una hoja de ruta viable y cumplir los objetivos marcados en el Acuerdo de París. Está muy avanzado el acuerdo con la productora y estamos buscando plataformas que estén interesadas en comprar los derechos y en participar en el proceso. En paralelo, voy a escribir un libro para lo que ya tengo un acuerdo con una editorial y también está bien encaminado el proceso.

Este año es la COP26 en Glasgow, ¿con qué crees que nos vamos a encontrar y cuáles son los grandes desafíos teniendo en cuenta que venimos de años de mucho negacionismo?

Estoy viendo movimientos a nivel internacional que me hacen anticipar una cumbre histórica. Por un lado, veo pasos importantes de Biden al impulsar grandes paquetes legislativos que generan esperanza. Por otro lado, China acaba de lanzar una hoja de ruta de descarbonización de una envergadura muy considerable que, pese a sigue resultando insuficiente, hace unos años era impensada. Por su lado, Reino Unido, el país que va a acoger la Cumbre, acaba de aprobar una hoja de reducción de emisiones del 68% para 2030 superando ampliamente el objetivo marcado por la Unión Europea del 55%. La transición es inevitable y el país que la domine y acelere más va a tener un gran control geopolítico en el siglo XXI.

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Otra proyección que hago de Glasgow es que tiene que ser una cumbre histórica en tres ámbitos: los objetivos de descarbonización vinculantes que se eleven para estar en línea con lo marcado por la ciencia; el de la justicia climática, es decir, hay un fondo de reparación de catástrofes y daños que ya existe pero que carece de financiación por parte de los países ricos que han generado esta crisis y, por otro lado, tiene que ser la cumbre de la renaturalización en la que se firme un gran tratado de cuidado y protección de la naturaleza que incluya al menos 70% de los océanos y de la Tierra. Este último es un factor indisoluble de los objetivos de reducción de emisiones porque sin la capacidad de secuestro de carbono de los océanos y los ecosistemas terrestres no podemos llegar a cumplir el Acuerdo de Paris.

Si fuera un extraterrestre y desconociera lo que es la crisis climática y por qué se ha llegado a un punto de gran devastación, ¿cómo me explicarías semejante escenario en tres minutos?

Los humanos son una especie muy inteligente que ha demostrado mucha habilidad para resolver problemas, pero que ha pecado de tener una prepotencia exagerada y pensar que la naturaleza es algo que puede domar y utilizar como un instrumento que le beneficie y hacer con ella lo que le de la gana. Sin embargo, lo que está descubriendo ahora mismo es que el resto de los seres que habitan la tierra forman una red de relaciones muy intrincadas que mantienen un equilibrio sobre el que se sostiene toda la vida, incluido el clima o las condiciones ambientales de las que dependemos para comer y vivir. 

Al destruir la naturaleza a un ritmo aceleradísimo, estamos empezando a saltar el equilibrio por los aires y, por otro lado, al quemar y contaminar combustibles fósiles durante un período muy corto de tiempo hemos desequilibrado el ciclo del carbono de la tierra y estamos calentando la atmósfera a un ritmo nunca visto que está amenazando la vida en la tierra. Hay mucha gente ganando dinero a costa de que esto siga así y han conseguido retrasar la reacción que tendría que haber comenzado hace 40 años y que ha hecho que estemos en un punto en que nos quedan pocos años para cambiarlo todo y revertir el daño hecho en siglos. El punto en que unos pocos años marcan la diferencia entre la vida y el horror para los próximos milenios.

Entonces sos optimista, crees que se va a salir...

Creo que si esto ha podido pasar es porque la mayoría de la gente no entiende el problema en su totalidad y eso está cambiando. En la medida en que más medios de comunicación den un paso al frente y empiecen a ponerle la dosis de emergencia que esto requiere y a explicar lo que está diciendo la ciencia pues se va a romper la distancia entre lo que dice la ciencia y lo que sabe la ciudadanía. Y en cuanto eso pasa, evidentemente todo cambia.

Si recién empiezo a interiorizarme de lo que es la crisis climática, ¿qué libro me recomendarías, y cuál estás leyendo ahora?

Hay un libro que me gustó muchísimo: "Esto lo Cambia Todo", de Naomi Klein, que fue clave para entender la dimensión del problema. En cuanto al libro que estoy leyendo ahora es "La nueva guerra climática", de Michael Mann, quien es un científico muy reputado que cuenta cómo las multimillonarias siguen manteniendo la industria de los combustibles fósiles y los intereses asociados para frenar nuestra reacción a tiempo. Es un libro demoledor....

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