Salud y alimentación
Innovación

Carne "de laboratorio" hecha con células animales e impresoras 3D, la nueva tendencia del mercado verde

La industria que podría revolucionar la alimentación y ser de gran ayuda al ambiente, ya que evita la sobrepesca y otras práctica de gran impacto

La carne roja y el pescado de laboratorio se presentan como alternativas amigables a la producción convencional. Esta nueva tendencia genera expectativas para aliviar las presiones sobre los bosques y los océanos, pues la producción de carne y de pescado genera alto impacto en el ambiente, provocando sobrepesca, deforestación y altas emisiones de gases de efecto invernadero. Mientras que parte del sector privado lo mira con expectativa, investigadores y colectivos ambientalistas se debaten entre la oportunidad y el escepticismo.

La demanda mundial y el consumo de pescado aumenta año a año. Según la Organización de la ONU para la alimentación -FAO- en 2016 el consumo superó los 20 kilos por persona por año; y en 2020 ya había superado los 20,5 kilos anuales per cápita.

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Mientras que organismos internacionales y ONG advierten de la rápida degradación de los océanos, y el impacto que esto tiene y tendrá en los ecosistemas y la crisis climática, la industria pesquera y la hidrocarburífera contaminan más cada año y ponen en riesgo la reproducción de las especies por la sobrepesca o la pesca ilegal. Según un informe de la FAO, la conservación de los recursos marinos viene deteriorándose. "Existe una sobreexplotación de un tercio de los peces con valor comercial, tres veces superior a la de 1974", dice el estudio.

Los riesgos que enfrenta la vida en el planeta invitan a un cambio global. Por eso, algunos jugadores de la industria alimenticia ofrecen alternativas basadas en la innovación biotecnológica, y fabrican carne "de laboratorio". Empresas como la californiana BlueNalu empezaron a producir carne de jurel para aliviar los impactos de la industria pesquera en los océanos.

Pescado de laboratorio (Foto: BlueNalu- Instagram)

Wildtype, de Estados Unidos, es una de sus competidoras, y se enfocó en la producción de salmón. Para ellos, es importante "restaurar los ríos, arroyos y océanos para que vuelvan a ser fuentes abundantes de peces salvajes para las generaciones venideras". Según la compañía, el salmón que producen está libre de mercurio, microplásticos, compuestos farmacéuticos y otros contaminantes, que sí estarían presentes en algunos pescados y mariscos, según un estudio de la ONU.

Salmón de laboratorio (Foto: Wildtypefoods- Instagram)

Al otro lado del Globo, los mariscos fueron los elegidos por la compañía Shiok Meats en Singapur. Gambas, cangrejos y langostas se producen artificialmente a partir de células madre. La empresa pretende llegar a los supermercados en 2022 gracias a una planta de producción que logre reducir los costos y así abaratar estos productos, aún con alto precio.

Dumplings de laboratorio (Foto: Instagram)

Según ellos, la pesca y la acuicultura de crustáceos emiten importantes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera. "Sólo la acuicultura de crustáceos emite más emisiones de carbono que el cultivo de carne de cerdo o de aves de corral", explican.

Cómo se produce la carne de laboratorio

Aunque varía ligeramente según sea filetes de pescado o crustáceos, en ambos casos se toman células musculares del animal vivo -por eso se le llama también "cell-based", o basado en células-, que se colocan en un biorreactor con nutrientes y compuestos como sales, lípidos, vitaminas, aminoácidos, proteínas y otras sustancias. Las células creen que se desarrollan en el cuerpo del pez y continúan multiplicándose.

Después se mezclan con biotinta (bio-ink), una solución de un biomaterial o una mezcla de varios biomateriales en forma de hidrogel, que encapsula los tipos de células deseadas, para crear construcciones de tejido. Luego, esta biotinta pasa a la impresora 3D que produce la forma deseada.

¿El futuro de la alimentación sostenible?

Los sistemas agropecuarios y la industria pesquera tienen fuerte impacto en el ambiente y son responsables de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para paliar estos problemas, el cultivo de carne y de pescado se muestra como una alternativa, pero, ¿es una solución?

Daniel Salamone, investigador argentino del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y experto en biotecnología, considera que el cultivo de carne o pescado aún tiene limitaciones técnicas, económicas y de sustentabilidad, pero a pesar de ello se muestra esperanzado por el desarrollo de estas tecnologías.

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"Soy positivo. Aunque hoy la actividad es contaminante por los biorreactores que usa, y no ofrece los minerales que tienen los productos naturales. Es lógico, porque este tipo de tecnología es reciente. Son áreas que tienen que desarrollarse. La técnica tiene limitaciones pero es una dirección hacia la que hay que ir", dice a Carbono News.

El investigador añade que, además de la experimentación que alivia la presión sobre los mares y los campos, la humanidad tendrá que tender hacia una dieta con más aportes vegetales y reducir el consumo de carnes y pescados.

Organizaciones como Greenpeace ven el cultivo de carne y pescado con escepticismo. El director de Desarrollo de esta organización ambientalista, Diego Salas, comentó a Carbono News que "deberíamos preguntarnos si existen otras soluciones más seguras, económicas y sencillas de adoptar. También si esta tecnología es una distracción de las causas del problema y un obstáculo para que surjan mejores soluciones ecológicas".

Aunque la ONG no se opone a la producción en el laboratorio, muestra reservas sobre los impactos ambientales que considera "aún desconocidos''.

Un estudio de la Universidad de Oxford hizo proyecciones sobre las emisiones de gases de efecto invernadero que se liberarían a la atmósfera con el cultivo de carne en laboratorio. Los investigadores mostraron dudas sobre el bajo impacto ambiental de la carne cultivada, para ellos, sustituir la producción cárnica convencional por la producción de carne en el laboratorio podría no ser beneficioso para el ambiente.

Concluyeron que el impacto climático de la producción de carne cultivada dependerá de su demanda energética y de la disponibilidad de fuentes de energías limpias para su desarrollo.

El pescado y la carne cultivada aún tiene varios desafíos por delante. Si bien, parece una posibilidad a futuro que podría aliviar las presiones sobre los bosques y los océanos, los colectivos ambientalistas aún son escépticos sobre los verdaderos impactos ambientales que generará la nueva industria.

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