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Tras 37 años de cautiverio, analizarán al tortugo Jorge para definir su futuro

La Municipalidad de Mendoza está dispuesta a trasladarlo si se dan las condiciones adecuadas.

Tras 37 años de cautiverio en el ex Acuario de Mendoza, un pedido de habeas corpus y una junta de más de 50.000 firmas por su liberación, el tortugo Jorge será examinado por profesionales veterinarios y biólogos en septiembre para que las autoridades de la Municipalidad decidan, según los resultados de estos estudios, qué es lo mejor para el animal: ser trasladado a un centro de recuperación, integrarse de nuevo en la naturaleza, ir a un acuario más grande, o seguir en el que está.

Jorge tiene aproximadamente 70 años, pesa 80 kilos y llegó a Mendoza hace 37 años, luego de haber sido encontrado en mal estado de salud en las costas de Bahía Blanca. En 1984 fue trasladado a esta provincia cuyana para curarlo, según informan desde la municipalidad mendocina, pero ahí se quedó. Así, el tortugo se transformó en la estrella que muchos grandes y chicos querían conocer.

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Su raza es caretta caretta, conocida popularmente como "cabezona". Estos animales viven en aguas cálidas y son migratorios. Según especialistas, lo más probable es que este tortugo haya nacido en alguna playa de Brasil.

Sin embargo, la realidad actual de Jorge es muy distinta. Vive solo en una pecera de 20.000 litros de agua artificial, es decir, agua que es salinizada para que pueda vivir. "Su dieta consiste en frutos de mar y pescados. Consume cuatro o cinco calamares día por medio, o un kilo de pescado. Además tiene un veterinario especializado únicamente para él que le da vitaminas, y le filtra el agua, le controla el ph, la salinidad y la temperatura", dijo a Carbono News el Secretario de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Mendoza, Juan Manuel Filice.

"Por todas las firmas que habíamos juntado por el oso polar, nos habían llegado amenazas de muerte", dijo Gabriel Flores (Foto: Municipalidad de Mendoza)

Gabriel Flores, quien preside junto a su esposa Rosana Belizón el grupo activista Ecológicos Unidos de Mendoza -reconocido por luchar en favor de mejorar la calidad de vida del oso polar Arturo que falleció en el ex zoo en 2016- pide desde hace 10 años por la liberación de Jorge. "La pecera en la que está tiene todo cemento, no le han puesto ni un gramo de arena, ni algas, ni corales, ni una piedra. Es de locos tener una tortuga de mar en Mendoza. Da mucha pena el tortugo", se lamentó el activista en contacto con Carbono News.

Por otro lado, el biólogo Mariano Barros y el especialista en tortugas marinas, Alejandro Fallabrino, dijeron a Carbono News que, si el tortugo vive en el ex acuario desde 1984, "la calidad del manejo no debe ser malo, ya que sino estaría muerto".

Los pedidos de liberación

A fines de abril, el abogado Oscar Alejandro Mellado presentó un hábeas corpus a favor del animal en el Juzgado Penal Colegiado 1 para que Jorge sea considerado una persona no humana y tenga una mejor calidad de vida en otro ambiente. Al poco tiempo, el grupo activista Ecológicos Unidos de Mendoza inició una petición en chage.org para liberar a Jorge, que ya juntó más de 50.000 firmas.

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Mientras tanto, desde la Municipalidad anunciaron el 18 de junio el cierre del Acuario -donde vive Jorge- para convertirlo en un Centro para la Conservación de la Biodiversidad. Esto implica que ya no podrá haber más visitas del público en general. No obstante, los funcionarios aclararon que continuarán mantenimiento las instalaciones y cuidando a todos los animales para garantizar su bienestar. Además, no podrán ingresar nuevas especies, y, las que ya están, serán examinadas para evaluar su posible traslado a un ambiente mejor.

"Desde 2010 estoy pidiendo el cierre del acuario. Estoy de festejo. Ha sido algo impensado. 50.000 firmas en una semana les movió el piso. Es muy fuerte que hayan cerrado directamente el acuario, debe ser algo que han pensado ellos, es un milagro", enfatizó Flores.

Por esta reconversión, la jueza María Belén Renna declaró "abstracta" la acción del hábeas corpus e hizo hincapié en que el Centro para la Conservación no se opone al traslado del ejemplar a un hábitat que mejore sus condiciones de vida, sino que la decisión de relocalizarlo se encuentra "solo supeditada a resguardar la vida e integridad física del animal debido a su avanzada edad" y que eso "protege su derecho a una vida digna, tal como se solicita" en el habeas corpus, planteó la magistrada.

El conservacionista Fallabrino explicó que las tortugas tienen memoria de cómo era su vida y dijo que lo más probable es que "vaya a buscar hembras a una playa de Brasil a una zona de reproducción para anidar" (Foto: Ministerio de Ambiente)

"Seguimos analizando alternativas así que apenas estén las condiciones climáticas, suponemos que en septiembre, para hacerle los estudios a Jorge se los vamos a hacer y los especialistas nos van a ir indicando", afirmó el Secretario de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Mendoza.

Tanto animalistas como especialistas en tortugas y la Municipalidad dicen que quieren lo mejor para Jorge, pero ¿qué sería lo mejor después de casi 40 años de encierro? ¿Es posible reinsertarlo en la naturaleza? ¿Qué peligros hay? ¿Cuáles son las alternativas? En contacto con Carbono News, el funcionario, el activista y dos especialistas dieron su punto de vista.

¿Es posible una vuelta al mar?

Todos los entrevistados coinciden en que es muy complicado que Jorge pueda reincorporarse a su hábitat natural. "Es muy difícil rehabilitar y devolver a la naturaleza. Salvo ciertas excepciones, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) no lo aconseja", explicó Alejandro Fallabrino, director de la asociación uruguaya sin fines de lucro Karumbé ("tortuga" en guaraní) que promueve la conservación de la biodiversidad y es un centro de rehabilitación para las tortugas lastimadas que luego son devueltas al mar.

Los principales desafíos para que Jorge sea devuelto al mar son:

   la falta de santuarios: tanto la Municipalidad mendocina como los especialistas Mariano Barros y Fallabrino sostienen que "no existen santuarios de tortugas marinas".

Además, el biólogo sumó: "Supongo que al menos en algún acuario de mayores dimensiones estará mejor, pero por las características migratorias de esta especie que tiene el océano por hábitat, ¿cuánto le podrás mejorar?"

Tanto la Municipalidad mendocina como los especialistas Mariano Barros y Fallabrino sostienen que "no existen santuarios de tortugas marinas" (Foto: Youtube)

   el agua artificial: estas tortugas viven en agua salada, pero Jorge, al estar encerrado, está rodeado de agua artificial, es decir, de agua salinizada artificialmente para que pueda vivir. Tras 37 años, los especialistas coinciden en que necesitaría pasar por un período de adaptación para ver si puede acostumbrarse de nuevo al agua natural.

Incluso Flores dudó de esta posibilidad: "No sabemos si van a poder sobrevivir, imaginate si lo llevan a un santuario y se les muere porque lo meten en un agua natural", se lamentó.

   transmisión de enfermedades: tanto Barros como Fallabrino señalaron que muchos animales en cautiverio al ser reintroducidos en la naturaleza pueden transmitir enfermedades y eso es muy "complicado". Por eso, dijeron que hacer los estudios médicos correspondientes es esencial.

En este punto, el biólogo destacó la importancia de la palabra de la ciencia y de las organizaciones capacitadas con el manejo de fauna. "A veces decir que se quiere un lugar mejor es un discurso muy vacío. Cuando se dan a conocer noticias de liberación de animales a la naturaleza como por ejemplo de 200 pajaritos hay que ver si se evaluó que esas aves no tuvieran enfermedades parasitarias o virus que pudieran contagiar a poblaciones sanas silvestres; o si los animales eran de ese hábitat donde se liberaron ya que si no fue así podrían alterar las especies genéticamente si eran de otra raza".

Y continuó: "Estas evaluaciones hay que hacerlas y darlas a conocer porque sino, si alguien cuestiona una liberación sin haberse realizados los estudios, muchas personas piensan que es porque no quiere liberar a los pajaritos, y no es así. Hay mucha desinformación y mucha mala información así que está bueno que se empiecen a conocer este tipo de cosas porque sino la gente habla por hablar o piensa que está haciendo un bien exigiendo la liberación y el desbarajuste es mucho peor".

   costos de la liberación y el posible traslado: El secretario de Desarrollo Urbano explicó que "se requieren mayores controles que llevan mucho tiempo y son muy costosos".

En el caso de que pudiera liberarse, Fallabrino opinó que lo mejor sería ponerle a Jorge un "transmisor" que, según aseguró, cuesta alrededor de 1500 dólares, para ver cómo se maneja en el mar.

En tanto, el Ministerio de Ambiente creó una red de asistencia y rescate de fauna marina para luego regresar los ejemplares a su hábitat natural.

¿Cuáles son las alternativas que se están analizando?

El director de Karumbé contó que existen casos de liberación de tortugas en el mar aunque hay muchos peligros a los que se enfrentan: "Tenemos varios casos de liberación de tortugas marinas con relativo éxito. Con Jorge si se quiere liberar el tema es quién se hace cargo si al animal le pasa algo. Está a la suerte de Dios porque el mar está lleno de barcos de pesca y hay reportes de animales que quedaron varados por las redes. Pero es lo que vivimos todo el tiempo", dijo el especialista.

La asociación uruguaya sin fines de lucro Karumbé ("tortuga" en guaraní) que promueve la conservación de la biodiversidad y es un centro de rehabilitación para las tortugas lastimadas que luego son devueltas al mar (Foto: Karumbé)

Juan Manuel Filice adelantó las posibilidades que manejan: "No queremos generar ninguna falsa expectativa pero estamos analizando centros que están en Buenos Aires que son lo que tendrían la infraestructura y la capacidad técnica para recibirlo".

Y continuó: "Si está la posibilidad de que vaya a un lugar mejor, el municipio está a favor y a disposición de evaluar las condiciones del traslado. Queremos lo mejor para él".

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Por su parte, Fallabrino opinó: "Tendría que ir al acuario de Mar del Plata o a Mundo Marino que tiene agua de mar y, sobre todo, porque ya trabajan con tortugas marinas. Ahí hay que empezar a ver cómo es su adaptación a la salinidad 100%".

"Si se intentara su regreso al mar le quitaría responsabilidades a todos los que estarían involucrados en el proceso de la liberación. La culpa fue de quien lo metió en cautiverio", concluyó Fallabrino.

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