Recursos naturales
Efemérides

El jaguar, el más grande de los felinos de América

La población de jaguares ha disminuido drásticamente en los últimos 150 años. Se considera que no llega al 5% de la cantidad de ejemplares que había en América a principios del siglo XX.

Hoy 29 de noviembre se celebra el Día Internacional del Jaguar. Fue establecido en 2018 por medio de un acuerdo entre los representantes gubernamentales de los países donde hay poblaciones de jaguares, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y organizaciones conservacionistas como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Wildlife Conservation Society (WCS) y Panthera. La conmemoración, forma parte del Plan Jaguar 2030: Plan Regional para la Conservación del Felino más grande del Continente y sus Ecosistemas, un compromiso global para salvar al jaguar, presentado en Sharm El-Sheikh, Egipto durante la 14ª Conferencia de las Partes (COP-14) del Convenio sobre Diversidad Biológica.

El jaguar es la única especie de grandes felinos que habita en América y es el tercero más grande del planeta, detrás del tigre y del león. Habita zonas tropicales tanto secas como húmedas, pero también se adapta a otros hábitats como matorrales áridos, por lo que su distribución histórica fue muy extendida, iba desde el sur de los de los Estados Unidos (de donde prácticamente fue eliminado a principios del siglo XX) hasta el río Colorado, en el límite de la Patagonia Argentina.

Su nombre científico es Panthera onca y está calificado en la Lista Roja de la UICN como una «especie casi amenazada» y la cantidad de ejemplares ha disminuido drásticamente. Muchas son las causas que lo amenazan, además de la pérdida y la fragmentación de su hábitat, está expuesto a la caza furtiva, debido al tráfico ilegal de sus pieles y otras partes del cuerpo. También encuentra la muerte en conflictos con ganaderos, tal como sucede con los pumas, ya que el ganado es muchas veces su presa. A pesar de que hay pocos ejemplares, su distribución geográfica sigue siendo bastante amplia.

Imagen de cazadores furtivos con ejemplares de jaguar

Es un depredador solitario, que caza emboscando a sus presas, por lo general en la noche. Su mordedura es muy potente y su dieta muy variada. Caza desde peces y reptiles como tortugas, caimanes y serpientes hasta mamíferos como venados, pecaríes, capibaras, tapires. Generalmente se encuentra cercano a fuentes de agua y, como al tigre, le gusta nadar.

Como muchos de los grandes depredadores, su presencia es fundamental para la estabilidad de los ecosistemas, ya que regula población de otras especies, como los herbívoros.

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La figura del jaguar cautivó a las culturas prehispánicas en todas las geografías en las que habitó. Son muy conocidas sus representaciones en las culturas maya y azteca, incluso en la inca, pero pocos saben que también se encuentra muy presente en otras culturas andinas y selváticas americanas como las regionales de Valdivia, Machalilia y Chorera en Ecuador, Chavín en Perú, San Agustín en Colombia, Chiripa en Bolivia, San Pedro de Atacama I y II en Chile, Aguada, Ciénaga y Condorhuasi en Argentina.

Trono del Jaguar Rojo en El Castillo de Chichén Itzá. Foto: Wikipedia

El Yaguareté

En Argentina, se conoce al jaguar con el nombre de yaguareté. En 2001, fue declarado Monumento Natural de Argentina.

Se estima que la especie habitaría sólo en un 15-20% de su rango original, encontrándose sus últimas poblaciones distribuidas en las ecorregiones de la Selva Paranaense, la Región Chaqueña y la Selva de las Yungas. A pesar de que no se sabe con exactitud, se calcula que hay entre quince y veinte ejemplares en el sector argentino del Gran Chaco Americano (segundo bosque más extenso de Sudamérica con un millón de kilómetros cuadrados). Apenas cuatro están certificados con imágenes provenientes de cámaras-trampa.

Imagen de jaguar encontrado en un área de bosque conservada en una finca ganadera. Foto: Proyecto Yaguareté, CeIBA/Conicet.

También se encuentra una población de estos animales libres en los Esteros del Iberá, que pasó de cero en 2021 a 12 individuos en 2022.

Este crecimiento es el resultado de las acciones del Proyecto Yaguareté, desde el Centro de Reintroducción de Yaguareté, un espacio ubicado en el Parque Nacional Iberá, cuyo fin es generar ejemplares que luego puedan ser liberados, ya sean animales de origen silvestre y rehabilitados, o bien cachorros nacidos en el Centro a partir de padres provenientes de cautiverio.

El yaguareté es una especie que requiere mucho espacio para su desarrollo y de ahí que surge la necesidad de definir corredores de conservación entre las áreas protegidas para que los animales puedan desplazarse sin dificultades. La cantidad de áreas protegidas actualmente son escasas y no poseen gran tamaño, por lo que no podrían albergar una población creciente.


De esto se deduce que la conservación del yaguareté está íntimamente ligada a la conservación de los bosques nativos y de las especies que conviven con él. Proteger a los yaguaretés es proteger la biodiversidad y los paisajes autóctonos por lo que urge la creación y el mantenimiento de áreas protegidas.

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Es imperioso para esto, además, la actualización los mapas de OrdenamientoTerritorial de los Bosques Nativos (OTBN), que divide el territorio en zonas rojas en donde las actividades productivas están prohibidas; amarillas en las que se permite producciones limitadas y sostenibles; y verdes con permisos más amplios.

La presunta regresión de una zona amarilla a verde (algo que prohíbe la Ley de Bosques) en pleno corredor del yaguareté es una de las principales preocupaciones, ya que es necesario que cesen por completo la cacería y la deforestación.

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Las autoridades chaqueñas reconocen que en los últimos años se han perdido hasta 26 000 hectáreas de bosque nativo por desmontes ilegales y todos los días se puede ver cómo avanzan los incendios en diferentes zonas del país por la misma razón, perdiendo miles de hectáreas de bosques nativos con la consecuente desaparición de flora y fauna.

Esta tarea no es privativa de las organizaciones conservacionistas, sino que requiere del esfuerzo del gobierno nacional, los gobiernos provinciales y el compromiso de toda la comunidad


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