Tecnología y urbanismo
Aire libre

Buenos Aires verde: los proyectos fracasados que pudieron cambiar la historia

La ciudad está muy por debajo de la cantidad de espacio verde por habitante recomendada.

La ciudad de Buenos Aires tiene apenas unos 4 m² de espacios verdes para cada uno de sus tres millones de habitantes (se irían a seis sumando la Reserva Ecológica). La cifra es mucho menor a la recomendada por la Organización Mundial de la Salud: 15 m² por residente.

Sin embargo, a lo largo de la historia porteña hubo al menos cuatro iniciativas malogradas que hubieran podido cambiarlo todo, y sumarle metros de "verde" a la Ciudad.

Aeroisla frente a Aeroparque

El arquitecto Le Corbusier (Charles Jeanneret) soñó en 1929 una isla artificial frente a la ribera porteña para montar allí el aeropuerto y liberar la zona del Aeroparque Metropolitano a la recreación. Esto hubiera ampliado notablemente el bosque de Palermo.

Su idea fue retomada en varias ocasiones ya que algunos países avanzados, como Japón, habían logrado materializar iniciativas similares.

Álvaro Alsogaray explica el proyecto de la aeroisla, en 1996. (Foto: archivo)

En los años noventa, durante la presidencia de Carlos Menem, el ingeniero Álvaro Alsogaray volvió a la carga con la idea, pero detrás se escondía un fenomenal negocio inmobiliario en el "Jorge Newbery".

Si la Reina del Plata duplicara sus vuelos y pasara de 12,5 millones a 25 millones de pasajeros anuales los defensores de la ínsula creada por el hombre volverán a la carga y la Ciudad podría recuperar centenares de hectáreas para llenarlas de bosques, cascadas y senderos naturales.

Central Park en Isla Demarchi

La idea era una torre de 335 metros de altura destinada a un polo de la industria audiovisual, ubicada junto a Puerto Madero y enmarcada por un enorme parque público.

Polo audiovisual en Isla Demarchi (foto: Twitter)

El proyecto iba a contar con hoteles, departamentos, estudios de TV, museos, restaurantes y, especialmente, una zona de espacios verdes para la recreación.

"Para que todos ustedes tengan una idea, tal vez muchos no lo conozcan, esto tiene la magnitud del Central Park de Nueva York", dijo la expresidenta Cristina Kirchner cuando lo presentó, en 2012.

Zoo-Fitogeográfico entre Soldati y Lugano

"Pompeya y más allá la inundación", dice la letra del tango Sur.

Durante décadas, el Riachuelo avanzaba sobre ese extremo de la ciudad pero, gracias a obras de canalización, el curso de agua fue contenido.

En el terreno ganado se iba a erigir el nuevo Zoológico de la ciudad, para liberar el histórico predio de Palermo. Por ello, aún existen grandes lagos artificiales (los piletones).

También, se iba a trasladar el Jardín Botánico para que la zona del actual Parque Indoamericano se transformara en un "espejo" de los bosques palermitanos.

Sin embargo, todo salió mal:

  • el Parque de la Ciudad terminó con sus juegos mecánicos desactivados;
  • el Zoológico nunca pudo ser trasladado
  • del Jardín Botánico soñado quedan unos pocos vestigios.

La zona terminó invadida por un complejo farmacéutico, un centro de reciclado de basura, grandes empresas de logística y nuevos barrios populares construidos por el Estado.

Ciudad Universitaria de Núñez

Las obras comenzaron a fines de los años 50. El predio escogido sumaba 47 manzanas ganadas al Río de la Plata.

El gigantesco espacio fue concebido para estudiar, para integrar a las casas de altos estudios con la ciencia. Pero el brazo del río que ingresaría por un canal hacia el centro del predio jamás fue trazado.

La bahía de forma cuadrada, situada al pie de los pabellones, tampoco se pudo concretar.

La vegetación asociada con el agua y la juventud conformaban un círculo soñado por distintas generaciones de académicos que finalmente quedó trunco.

¿Podría un candidato electoral ecologista desandar tantos intentos fracasados?

Esta nota habla de:
Más de Tecnología y urbanismo
Huella Ecológica e Impacto Ambiental de la Inteligencia Artificial
Tecnología y urbanismo

Huella Ecológica e Impacto Ambiental de la Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial (IA) ha revolucionado y cambiado el mundo. Con aplicaciones en campos tan diversos como la medicina, la ingeniería, la industria o el entretenimiento, entre otros, nuestra relación con las máquinas ya no será nunca más la misma. Sin embargo, el creciente uso de la IA genera una nueva preocupación por su alto consumo energético y su impacto ambiental.

NeuroArquitectura para el mejoramiento ambiental y de la salud integral. Segunda parte
Tecnología y urbanismo

NeuroArquitectura para el mejoramiento ambiental y de la salud integral. Segunda parte

El entorno arquitectónico y el entorno urbano afectan significativamente nuestros campos perceptivos, alteran el cerebro y modifican nuestro comportamiento. La NeuroArquitectura nos alumbra sobre aspectos a considerar dentro de un espacio para lograr un funcionamiento más relajado y saludable de nuestra mente.
NeuroArquitectura para el mejoramiento ambiental y de la salud integral. Primera Parte
Tecnología y urbanismo

NeuroArquitectura para el mejoramiento ambiental y de la salud integral. Primera Parte

La próxima revolución en materia de Arquitectura será liderada por una disciplina relativamente nueva en el imaginario colectivo: la NeuroArquitectura. Hará posible aquella valiosa enseñanza del gran arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright: "la Arquitectura es el triunfo de la imaginación humana sobre materias, métodos, y hombres, para poner al hombre en la posesión de su propio mundo".