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Así está afectando la sequía a Argentina, Chile y Brasil

Según datos de la ONU, cada años mueren 11 millones de personas debido al estrés hídrico.

Cataratas sin agua, islas incendiadas, grandes ríos que lucen como hilos agonizantes. Los últimos dos años han sido particularmente complicados para Sudamérica.

Según datos de las FAO (la organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) 11 millones de personas cada año pierden la vida debido al estrés hídrico.

Se trata de un fenómeno que afecta a 2000 millones de personas (casi la tercera parte de la población mundial) y se hace cada vez más visible en América Latina. Mientras en algunas áreas de la región llueve a cántaros, en otras pasa lo contrario: grandes sequías.

Naciones como Brasil, Chile y Argentina han soportado fenómenos de este tipo muy agudos en los últimos dos años.

¿Qué pasa en Chile? 

Se trata de uno de los casos más extremos ya que soportó el año pasado la peor crisis de consumo de agua del último medio siglo. Siete de sus 16 regiones quedaron severamente afectadas, los sistemas de riego colapsaron y más de la mitad del país fue declarado en emergencia.

La Oficina de Cambio Climático de Chile calcula que las precipitaciones promedio se han reducido en 23 milímetros entre 1961 y 2020.

En este marco, las mineras (las mayores exportadoras) utilizan agua las 24 horas del día. Nunca dejaron de funcionar, a pesar del ahogo, ya que no hay leyes suficientes para obligarlas a detener sus actividades.

Distintos analistas políticos vincularon la mega-sequía con la crisis política y las masivas protestas callejeras que tuvieron en vilo a la administración de Sebastián Piñera durante varios meses.

¿Qué pasa en Brasil?

Según informó la NASA, de acuerdo a su información satelital, las precipitaciones en lo que va de 2020 han sido hasta un tercio menores de lo normal en los estados de Mato Grosso, San pablo y Paraná.

La destrucción implacable de la Amazonia, donde existe el 20% de las reservas de agua dulce del planeta, están cambiando el clima en todo el subcontinente.

¿Qué pasa en Argentina?

En el Norte del país y en el litoral se reportó un déficit de precipitaciones preocupante en los primeros siete meses del 2020

Para colmo, los monocultivos aceleran la deforestación y generan mayor escasez. Se seca el suelo y se vacían con rapidez las napas de agua subterránea.

Al igual que su par trasandino, en 2018 Argentina tuvo su peor sequía en medio siglo. Las lluvias disminuyeron hasta en un cincuenta por ciento en determinadas regiones productivas.

La cosecha de soja cayó más de un 30% y la producción de maíz mermó en un 20%, lo que implicó para el país una pérdida de 6000 millones de dólares.

A menudo, se considera al cambio climático como un problema del futuro, pero la realidad indica todo lo contrario. ¿Por qué nos negamos a aceptar que las grandes modificaciones ya están ocurriendo?

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