Ambiente y naturaleza
Crisis Climática

Argentina enfrenta el estrés hídrico más agudo desde 2008. Llegarían las lluvias, pero buena parte de las cosechas ya están perdidas

El arranque del mes de noviembre fue desalentador para los productores agropecuarios: se registraron pocas precipitaciones y esto puso en riesgo los rindes de los cereales.

La presencia de un importante centro de alta presión que se ubicó sobre la porción central de Argentina inhibió la formación de nubosidades y alejó la chance de aguaceros. Es un hecho que los volúmenes y la calidad de lo cosechado en la presente campaña se verán mermados.

Además, la falta de humedad en los suelos ya compromete los resultados de la futura cosecha gruesa: soja y maíz.

El fenómeno de "La Niña", con su particular sequedad y crudos inviernos en la zona Sur de nuestro continente, se hizo presente aquí por tercer año consecutivo.

Mirá también: "Re Calientes": el libro que explica cómo el cambio climático hace casi desaparecer a los "ríos voladores" y genera sequías e incendios

¿Consecuencia del cambio climático?

Sin embargo, luego de más de treinta meses de estrés, las condiciones meteorológicas parecen estar cambiando en Argentina.

Desde el presente fin de semana, la inestabilidad será la norma y, por fin, habrá lluvias copiosas especialmente en la zona núcleo, la más productiva del país.

Los pronósticos del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) plantean un escenario de chaparrones de variada intensidad sobre el NOA, el NEA, Cuyo y la región Pampeana. Algunos podrían ser localmente intensos con abundante caída y fuertes ráfagas.

La falta de agua motiva que los productores enfrenten la siembra más trabada e incierta de las últimas décadas.

Consultados por Carbono.news, los integrantes del departamento de Prensa de la Bolsa de Comercio de Rosario adelantaron que "las extremas condiciones climáticas ponen contra las cuerdas la siembra de oleaginosas. A esta altura del año, apenas se han sembrado entre el 5 y el 10 % del total de las superficies del maíz y la soja. Las estadísticas locales muestran que el valor medio de precipitaciones debería estar en torno a los 850 a 900 milímetros anuales pero la cifra para el presente 2022 será casi un 50% menor, con una media regional de 480 milímetros".

Los pronósticos de la entidad hacen prever menor capacidad exportadora y fuerte aumento interno en el precio de la harina y los productos panificados.

"El impacto sobre la actual campaña de trigo no se detiene. Estaremos frente a la peor cosecha de los últimos tres lustros. Nuestras estimaciones sobre la producción final muestran pérdidas de al menos once millones de toneladas. Obtendremos la mitad del volumen alcanzado el año pasado" concluyeron desde la tradicional entidad rosarina.


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