Energía
Entrevista

El liderazgo energético de Chile: "Sólo en 2021, los proyectos de energía energía solar y eólica duplicarán toda la capacidad instalada en una década"

El jefe de la División de Políticas y Estudios del Ministerio de Energía de Chile, Carlos Barría, conversó en exclusiva con Carbono News sobre la estrategia del país vecino para ser líder en transición energética. Los costos más bajos en hidrógeno verde y el retiro de las centrales a carbón, los caballitos de batalla.

De su histórica dependencia de otros países para abastecerse de combustibles fósiles que le permitan cumplir con sus obligaciones energéticas, Chile ha dado vuelta la página y esta vez ya no es más dependiente sino protagonista. En los últimos años, es vox populi el afianzamiento del liderazgo del país vecino en materia energética.

Por su posición geográfica, Chile tiene de las mejores radiaciones solares, buenos vientos y un potencial extraordinario para desarrollar hidrógeno verde. Su resiliencia y su seguridad jurídica lo llevaron a posicionarse en las mejores ligas del mercado energético. Tanto es así que tiene la certeza de que antes del 2050 alanzará la carbono neutralidad y desarrollará los costos más baratos de hidrógeno verde.

¿Cómo hizo el país trasandino para construir un emporio energético y pisar fuerte en transición energética? El jefe de la División de Políticas y Estudios del Ministerio de Energía de Chile, Carlos Barría, fue el encargado de responder en una entrevista exclusiva con Carbono News.

-¿Cuáles han sido las recetas de Chile para acelerar la transición energética y ser uno de los líderes regionales?

-En Chile, en materia energética en los últimos años, hemos tenido la buena práctica de hacer que la política energética se transforme en una política de Estado, donde sin prejuicio de los cambios de gobierno y de administración política, se ha mantenido una línea de compromiso y de visión de futuro transversal y estable. Eso es lo primero y toda esa construcción se ha hecho a través del diálogo, de la participación de distintos sectores, ciudadana, de académicos, de especialistas, científicos, de la industria, por supuesto; de las ONGs y de diversas miradas que, de alguna forma, han generado una visión compartida de lo que Chile mira hacia el futuro en materia energética.

Evolución de la capacidad instalada de energía solar en Chile desde el 2013.

-Lo segundo es que, efectivamente, Chile tiene un tremendo potencial de energía renovable, hoy día hablamos de cerca de 80 veces la capacidad actual que tiene en potencial de energía solar en el norte -una de las mejores radiaciones del mundo-, energía eólica en el norte, en el sur, en la Patagonia también. Esto le permite a nuestro país tener un compromiso bien ambicioso respecto al cambio climático. Los científicos nos están demostrando que el CO2 emitido por las industrias es responsable de la crisis climática y, en Chile, como en otras partes del mundo, la industria energética es responsable de cerca del 75% y 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que lo posiciona como responsable central de las principales medidas para poder parar dichas emisiones.

-Ya en 2019, Chile se comprometió en dos grandes puntos: en primer lugar, en ser carbono neutrales al 2050, y creemos que probablemente sea antes. Este compromiso también se tradujo en ser uno de los primeros países del mundo, de hecho, el primero en Latinoamérica, en actualizar su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC). Entonces, primero está ese gran compromiso de carbono neutralidad, de mitigar emisiones del sector energético, no solamente de la generación eléctrica, sino también del transporte, de la industria, de la minería, etc. 

-Y el segundo gran compromiso fue el que hoy en día está en progreso: retirar las centrales a carbón del país. Actualmente la generación con carbón representa cerca del 40% de la producción de energía eléctrica del país, por lo tanto, es una ambición muy relevante y ahí el Estado junto con las empresas firmaron un acuerdo voluntario de tener un cronograma de retiro completo de centrales de carbón para 2040. Ese cronograma ha ido avanzando manteniendo la seguridad del sistema eléctrico. Una de las consecuencias del cambio climático, es que países como Chile, son de los más afectados por las sequías que se han producido en los últimos diez años, por lo tanto, podemos ir retirando las centrales a carbón, pero cuidando la incorporación de energías renovables para reemplazarlo, como así también mantener la seguridad del sistema eléctrico, hacer nuevas inversiones en transmisión eléctrica, entre otras cosas.

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-¿Qué números nos puede compartir que traduzcan el avance energético del país?

-Un número bien interesante es que este año los proyectos que se están desarrollando en materia de energía solar y eólica, solamente en 2021, van a ingresar -o ponerse en servicio, como se dice técnicamente- 6000 MW (mega watts) que son la misma cantidad de MV de capacidad instalada en energía solar y eólica desde el 2009 a la fecha, o sea, en un año estamos duplicando la capacidad instalada, puesta en servicio, de este tipo de tecnología.

Desarrollo de diversos tipos de energía en Chile.

-Obviamente, son proyectos que se han ido desarrollando en los últimos años. Pero, probablemente, este año y parte de los primeros meses del próximo año, se va a duplicar, en definitiva, la cantidad de capacidad en energía solar y energía eólica. Y eso demuestra el tremendo avance y lo acelerado que está ocurriendo en Chile la transición energética.

-De cara al 2030, y en línea con el Acuerdo de París, ¿qué objetivos cumplirá Chile en materia energética?

-Con su formalización en marzo de 2020, el país entregó su NDC actualizada a las Naciones Unidas y su objetivo es reducir las emisiones cerca de un 40%, al menos del sector energético, acompañado de la integración masiva de las energías renovables y el retiro del carbón. Esto va a permitir ir construyendo la matriz energética que nos va a garantizar no sólo la generación eléctrica sino también la electromovilidad utilizando energía limpia, porque no sacamos nada cambiando autos con combustibles fósiles y reemplazándolos por vehículos eléctricos si la electricidad de este vehículo sigue siendo a base de combustibles fósiles. Por eso digo que la estructura o la base de la transición energética es el enorme potencial de energías renovables, cómo nosotros, aceleradamente vamos a ir integrándolas para limpiar la matriz del transporte.

-Asimismo, tenemos muy buenas expectativas y ambiciones en términos de hidrógeno verde. En noviembre de 2020, el país lanzó la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde teniendo la seguridad de que al 2030 podremos tener uno de los costos de hidrógeno verde más baratos del mundo. No sólo lo decimos los chilenos, sino que lo han dicho los estudios que está haciendo la Agencia Internacional de Energía (IEA) y, también, estudios de algunos países asiáticos como Japón, que podrían ser los principales clientes que tenga Chile de hidrógeno verde. Esto no solamente implicaría hidrógeno verde como hidrógeno, sino también los derivados este: combustibles sintéticos, metanol o el amoníaco que son formas de transportar energía y que se ve con muy buenos ojos hacia los próximos años.

Capacidad interna y externa de Chile en materia productiva.

-¿Cuál ha sido el rol de las alianzas con otros países y la propia coordinación nacional público-privada?

-Para nosotros, la institucionalidad, la certidumbre jurídica es muy importante para la confianza de los inversionistas que vengan a Chile, y también, obviamente, tener una apertura y reglas claras en términos de cómo podrían llegar a ir operando las distintas empresas e industrias en el país. Y eso se ha visto reflejado, por ejemplo, en el hidrógeno verde. Hoy día hay cerca de 60 proyectos de este tipo de energía y en general que se están desarrollando en distintas etapas, como de factibilidad y de desarrollo, son inversiones extranjeras que ven esta oportunidad y empiezan a explorar y a desarrollar proyectos. 

-Chile ya ha firmado memorándums de entendimiento o acuerdos de cooperación con países como Alemania. A principios de este año, se firmó un acuerdo con el puerto de Rotterdam para que sea uno de los puertos principales y prioritarios para que llegue el hidrógeno verde o los combustibles sintéticos derivados del hidrógeno verde a Europa. Este puerto europeo es uno de los principales por su infraestructura. Semanas atrás, el ministro de Energía, en una gira en Asia en la que estuvo en Japón y en Corea del Sur, firmó también tratados con estos países para empezar a trabajar, justamente, en estos eventuales clientes que tendría Chile para este tipo de energéticos.

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-Sin perjuicio de la distancia, el costo, el potencial y la calidad de las energías renovables que tenemos, permiten que ese hidrógeno verde, amoníaco o combustible sintético puedan llegar a precios razonables a países como Japón, Corea del Sur, Singapur o países europeos. Así que se está estructurando todo un circuito de alianzas con otros países porque esto no se puede hacer solo. Chile es un país pequeño que necesita la colaboración de otros. Además, el hidrógeno verde, particularmente su industria, todavía no está consolidada: estamos en una etapa de crecimiento donde los costos de los proyectos, de los electrolizadores que son los que transforman energía eléctrica en hidrógeno verde, están empezando a reducir sus costos

-Está avanzando la tecnología, por eso Chile quiso empezar de forma temprana a ser protagonista de esta industria porque si nos subimos al carro muy tarde, probablemente otros países van a ganar esta carrera que ya la están corriendo otros como Australia, Sudáfrica, Marruecos, etc.

-Un último punto que es muy importante, es la colaboración público-privada. Sabemos que en los proyectos de hidrógeno verde todavía no está consolidada la tecnología y los costos son más altos, por eso este año se hizo un concurso en Chile, donde el Estado puede financiar hasta 50 millones de dólares para proyectos ya efectivos, en este tipo de tecnología o combustibles sintéticos. En países donde cuesta generar fondos públicos para este tipo de proyectos, se logró hacerlo, dada la importancia y dada también la perspectiva de crecimiento y de oportunidades, no solamente para producir este tipo de combustible, sino porque sabemos que permite crear empleo, riqueza, progreso para el país, e incluso generar este tipo de beneficio de forma regional.

-¿Qué posibilidades existen de trabajar regionalmente?

-Como Ministerio de Energía trabajamos junto al Ministerio de Ciencias para prepararnos para la COP26. Ese trabajo consistió en definir y generar un equipo de científicos, liderado por el comité científico permanente que tiene hoy día el Ministerio de Ciencias, enfocado en energía, y se preparó un documento denominado "El potencial chileno para exportar energía renovable". En él, cerca de 60 académicos, científicos y expertos chilenos en distintos temas, demuestran la capacidad del país para exportar energía limpia concluyendo que, efectivamente, la Región tiene un tremendo potencial para poder coordinar algún tipo de colaboración para que América del Sur se pueda transformar en un exportador global de energía limpia. Porque Argentina también tiene muy buena radiación y muy buenos vientos, Perú tiene muy buena hidroelectricidad, Brasil es un tremendo país con tremenda capacidad eólica, solar e hidroeléctrica; por lo tanto, podríamos transformarnos en una Región de exportación de energía limpia para el mundo. 

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-Obviamente resolviendo todos los temas institucionales, de coordinación, pero pensando en una meta o en un objetivo de mediano a largo plazo, creemos que puede rendir frutos un trabajo colaborativo porque el calentamiento global es, como dice su nombre, global y a pesar de que en todo el mundo hay sol, hay radiación y hay viento, la riqueza natural que tiene Latinoamérica para producir energías limpias es enorme y podría abastecer, sin duda, a muchos países del mundo.

América del Sur, estratégica en energías renovables.

-Retomando una declaración suya sobre la importancia de posicionar a la energía del país como una política de Estado, ¿cuál ha sido la clave de este proceso institucional?

-El sistema energético chileno ha tenido algunos problemas, a mediados de los 90, de sequía, que llevaron a que, hacia el 2000, Chile dependiera del gas natural de Argentina. Asimismo, en 2008, 2009, vino la crisis financiera suprime, que hizo que los costos de los combustibles subieran mucho. Chile no tiene combustibles fósiles, básicamente el 99% de ellos los tiene que importar. Tiene un poco de producción de hidrocarburos en la zona de Magallanes que no alcanza para abastecer a todo el país. Por lo tanto, era muy dependiente de otros.

-Hacia 2010 se empieza a trabajar en escenarios energéticos, en generar diálogos compartidos. Luego, en 2015, se publica la primera política energética estructurada y formada por todo un proceso de diálogo y de participación, con comités consultivos técnicos y académicos, que fue publicada dentro del segundo gobierno que tuvo Michelle Bachelet, entre 2014 y 2017. Después, en el gobierno de Sebastián Piñera, esa política energética se actualizó porque cuando se publicó la primera vez se dijo que había que hacerlo cada cinco años, entonces se tomó la posta, se actualizó con los nuevos temas de electromovilidad e hidrógeno verde. Se mantuvo esa buena práctica.

-Obviamente, se le va a ir incorporando otros matices, otras preocupaciones, profundizando el tema del cambio climático. Las tecnologías cambian a cada rato en materia energética. El gobierno que venga a continuación, probablemente, va a mantener las actualizaciones.

-¿Podría darnos una conclusión final en base a esta necesidad que hoy es una oportunidad para Chile en materia de energía?

-Chile probablemente va a ser de los países más afectados desde el punto de vista climático, por la sequía. En la larga costa que tiene Chile hay muchas marejadas y distintos fenómenos climáticos que hacen que los puertos puedan estar con problemas. En ese sentido, Chile está acostumbrado a ser resiliente por ser zona de terremotos y desastres naturales, pero tenemos el desafío de ser resilientes al cambio climático.

-Pero también, el cambio climático dado el potencial que tiene Chile en energía renovable, es una tremenda oportunidad y no solamente para generar crecimiento, empleo, desarrollo regional sino también para poder ir dependiendo menos de otros combustibles, de las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles que hoy están causando efectos importantes a nivel global.

-Por otro lado, tenemos el desafío de hacer tangible los compromisos climáticos en la ciudadanía, acercarlos a partir de lograr el acceso a la energía eléctrica o descontaminando las ciudades. Tenemos un gran problema que es el uso de la leña húmeda en la zona sur del país para calefacción que hace que ciudades como Osorno, Temuco, Collaique, durante el invierno, tengan una muy compleja situación de contaminación atmosférica. Entonces, la electricidad es una tremenda oportunidad para mejorar el acceso y la calidad de vida.

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