Calificado como el "inicio de una nueva democracia climática global" por el país anfitrión, la reunión de países a favor de una transición energética terminó con más tareas que resultados definitivos. La cita integró de forma inédita las perspectivas de múltiples actores, aunque la ausencia de grandes productores de petróleo, así como la voluntariedad de todas las medidas, mantienen la duda sobre un espacio que seguirá funcionando y que busca empujar y complementar la implementación del Acuerdo de París.