Durante el período de vacaciones, miles de familias salen a la ruta o toman un avión junto a sus mascotas. Si bien compartir el viaje es una experiencia cada vez más común, los traslados largos, los cambios de clima, de alimentación o de rutina pueden convertirse en detonantes de urgencias veterinarias inesperadas, que generan preocupación y estrés en los tutores.