‘¿IA para quién?': los centros de datos en Brasil preocupan por el consumo de agua y energía
El impulso legislativo del gobierno para el sector se está estancando, ya que los expertos advierten los riesgos socioambientales y las deficiencias en materia de gobernanza
La capacidad de los centros de datos de Brasil podría triplicarse para 2030. Esta expansión está impulsada por las empresas de China y Estados Unidos que están llegando en masa al país, pero las implicaciones para el consumo local de agua y energía preocupan a los expertos.
El país ya es el centro neurálgico de los centros de datos de América Latina, con una capacidad instalada de alrededor de 800 megavatios (MW). Brasil cuenta con 198 instalaciones según el Data Center Map, que recopila información sobre los centros de datos en funcionamiento y previstos en todo el mundo.
Los centros de datos no son un fenómeno nuevo, pero la explosión de los chatbots de IA, que consumen mucha energía, ha provocado un enorme aumento de la demanda. Estados Unidos es, con diferencia, el país con mayor número de centros de datos, seguido de Alemania, Reino Unido y China.
En diciembre, la empresa china ByteDance, responsable de la plataforma TikTok, anunció una inversión de 38 mil millones de dólares para un centro de datos en Porto do Pecém, en el estado costero de Ceará, en el noreste brasileño. Otras empresas chinas interesadas en Brasil son Huawei y Alibaba.
Mientras tanto, un consorcio estadounidense formado por la gestora de activos BlackRock, Microsoft y xAI, de Elon Musk, ha gastado recientemente 40 mil millones de dólares en la compra de Aligned Data Centers, que gestiona instalaciones en el país y es la empresa matriz de la brasileña Odata. El gobierno brasileño ha fomentado estas inversiones mediante exenciones fiscales.
Líderes indígenas y expertos en medioambiente y energía temen las repercusiones en la disponibilidad local de agua y electricidad. Roberto Anacé, líder indígena de la región donde TikTok tiene previsto construir un centro, ha declarado a Dialogue Earth que teme una posible escasez.
China y Estados Unidos, en el centro del boom
La fiebre por los centros de datos es el resultado de los esfuerzos conjuntos del gobierno brasileño en Estados Unidos y China. En 2025, el ministro de Finanzas de Brasil, Fernando Haddad, comunicó a los inversores tecnológicos de Estados Unidos su deseo de impulsar una economía "simultáneamente digital y verde", aprovechando los incentivos fiscales y el suministro de energías renovables. Ese mismo año, el ministro de Comunicaciones, Frederico de Siqueira Filho, visitó a inversores en Beijing y otras ciudades chinas.
El gobierno lanzó una Política Nacional de Centros de Datos en septiembre de 2025 que incluía una política fiscal denominada Redata. Al ofrecer exenciones fiscales vinculadas a compromisos con normas medioambientales, Redata se diseñó para promover un desarrollo más sostenible de los centros de datos.
"La industria y el gobierno están tomando medidas para atraer más inversiones al país, especialmente grandes centros de datos [...] centrados en la inteligencia artificial", explica Luis Tossi, vicepresidente de la Asociación Brasileña de Centros de Datos (ABDC), a Dialogue Earth.
Sin embargo, a finales de febrero de 2026, el impulso de los centros de datos en Brasil se estancó. Redata se introdujo como un decreto ejecutivo temporal para acelerar la inversión, pero requería la aprobación del Congreso para convertirse en ley. Las tensiones políticas hicieron que la votación no sucediera a tiempo y la política fiscal de Redata expiró.
Los grupos de presión con estrechos vínculos con el Congreso declararon al diario brasileño Valor Econômico que uno de los obstáculos fue el intento de incluir el gas natural entre las fuentes de energía que darían derecho a desgravaciones fiscales a los proyectos. La propuesta original daba prioridad a las energías renovables y el impulso para ampliarla provocó desacuerdos. Según Valor Econômico, esto ya está teniendo repercusiones en los planes de los grandes centros de datos de las principales empresas.
"El gobierno no va a abandonar este proyecto", afirma Júlia Catão Dias, del Instituto de Defensa del Consumidor (Idec) de Brasil. "El problema ahora es una disputa entre el sector del gas y el gobierno, ya que la industria quiere ser incluida en la política. Por eso el proyecto de ley está estancado y no hay fecha para su aprobación".
La sede del Servicio Federal de Procesamiento de Datos en Brasilia. Según el gobierno nacional, solo el 40% de los datos brasileños se procesan dentro del país (Imagen: Anderson Riedel / Serpro, CC BY)
Soberanía digital versus seguridad hídrica
Haddad afirma que sigue trabajando intensamente con los legisladores para que Redata sea aprobada en el Congreso y ha declarado a periodistas que hay una cola de empresas que quieren invertir en Brasil: "He hablado con varios senadores y les he explicado lo delicado que es este tema. Los que están comprometidos con el desarrollo y la soberanía nacionales están totalmente preparados para afrontar este reto".
Según él, solo el 40% de los datos brasileños se procesan dentro del país. El resto se gestiona en el extranjero, fuera del alcance de la legislación brasileña. Por lo tanto, para el gobierno, la expansión de los centros de datos reforzaría la "soberanía digital" del país.
Igor Marchesini, asesor especial del Ministerio de Finanzas y artífice de la política de centros de datos, afirma que la expansión brasileña reduciría las emisiones globales del sector gracias al predominio de las fuentes renovables en la matriz eléctrica nacional. "Brasil no necesita quemar carbón para alimentar un centro de datos", explica a Dialogue Earth.
Otros no están tan seguros de cómo Brasil hará frente a este aumento. Fabro Steibel, director ejecutivo del Instituto de Tecnología y Sociedad, afirma que la estrategia propuesta por el gobierno para los centros de datos sigue siendo vaga y poco clara. Agrega que la información compartida públicamente sobre el consumo previsto de agua y energía ha sido mínima.
Alrededor del 80% de los centros de datos de Brasil funcionan con sistemas de refrigeración de circuito cerrado, que reutilizan el agua para enfriar los servidores. Así lo afirma la asociación comercial del sector tecnológico, Brasscom, que señala que esa proporción podría alcanzar el 90% a finales de la década.
Pero André Fernandes, director del Instituto de Investigación en Derecho y Tecnología de Recife, señala que las necesidades iniciales de agua siguen siendo muy elevadas: "Esa agua tiene que venir de algún sitio. No es casualidad que estos proyectos suelan ubicarse cerca de cursos de agua".
TikTok y la empresa brasileña Casa dos Ventos informaron a Dialogue Earth que los edificios del centro de datos contarán con un sistema de refrigeración con una capacidad equivalente a dos piscinas olímpicas, es decir, unos 5 millones de litros de agua. Estiman un consumo diario de agua de entre 20 mil y 30 mil litros (equivalente al consumo de 46 a 72 hogares), de los cuales alrededor del 10% se destina a la refrigeración.
El modelo de circuito cerrado plantea otras preocupaciones. José Renato Laranjeira, fundador del Laboratorio Brasileño de Políticas Públicas e Internet, afirma que, aunque un sistema de circuito cerrado reduce el consumo de agua, requiere más electricidad para funcionar que otras alternativas debido a su dependencia de potentes refrigeradores: "Esta opción conlleva un aumento de la demanda energética".
Conflictos locales
Los expertos entrevistados por Dialogue Earth afirman que la fiebre por los centros de datos se está produciendo casi sin consultas públicas.
Dias, del Idec, junto con otros expertos consultados por Dialogue Earth, cuestionan las razones por las que el gobierno impulsa la atracción de estas instalaciones, sobre todo sin incorporar salvaguardias ambientales eficaces ni protecciones para el interés público. "¿Inteligencia artificial para qué? ¿Para quién? ¿En qué condiciones? ¿Realmente la necesitamos? Porque eso determinaría qué tipo de centro de datos queremos", afirma Dias.
Fernandes afirma que el proyecto de ley Redata solo menciona el uso de fuentes de energía renovables de forma genérica y no aborda los impactos socioambientales de estos proyectos: "No menciona los residuos electrónicos, ni aborda los impactos en los barrios y los territorios cercanos, ni el consumo y la eliminación de agua".
También hay preocupaciones a nivel local. Anacé y otros líderes de Ceará están tratando de bloquear la instalación del centro de datos de TikTok, por temor a disputas sobre el agua y la electricidad en sus comunidades. "Dicen que hay un excedente de energía. Por ahora lo hay, pero cuando el centro de datos esté funcionando al 100% de su capacidad, habrá escasez", afirma Anacé.
Las empresas afirman a Dialogue Earth que la energía del proyecto procederá de fuentes renovables específicas, como nuevos parques eólicos, que aún se encuentran en fase de planificación. Por lo tanto, afirman, no competiría con las necesidades eléctricas locales.
Un análisis de documentos internos al que ha tenido acceso el medio de comunicación Intercept Brasil indica que el consumo energético diario del proyecto de TikTok es equivalente al de 2.2 millones de brasileños. São Gonçalo do Amarante, donde se encuentra Porto do Pecém, tiene una población de solo 54 mil habitantes.
En agosto de 2025, manifestantes ocuparon la agencia ambiental estatal y presentaron una demanda ante la Fiscalía General de la República (MPF), que luego señaló deficiencias en el proceso de concesión de licencias.
Según las empresas, "la concesión de la licencia ambiental del centro de datos se ha llevado a cabo en estricto cumplimiento de la legislación vigente". Todavía están analizando el informe de la MPF.
Anacé afirma que su pueblo no rechaza las iniciativas de desarrollo local, pero es esencial que los proyectos de esta envergadura incluyan consultas de base con las comunidades afectadas: "Ni un anacardo ni un mango dan fruto si no tienen raíces".
*Publicado originalmente por Dialogue Earth





