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Salud mental

Un estudio vincula la alimentación con ultraprocesados con síntomas depresivos

Según una investigación realizada a adultos en Estados Unidos y publicada en Frontiers in Nutrition, estos productos generan estas consecuencias especialmente a las personas que hacen menos ejercicio.

La comida ultraprocesada aumenta el riesgo de tener síntomas depresivos, aseguró una investigación publicada en Frontiers in Nutrition y realizada por Liwen Zheng, Jing Sun, Xiaohui Yu y Dongfeng Zhang. Los autores destacaron que estos productos se asocian con síntomas depresivos en los adultos estadounidenses mayores de 20 años y, en especial, con los que hacen menos ejercicio.

Los expertos señalan que estos "alimentos" ultraprocesados (UPF) son populares en Estados Unidos, pero que, en los últimos años, aumentó el interés por saber cómo impactan en la salud. En este contexto, evaluaron qué relación existía entre su consumo y los síntomas depresivos en adultos estadounidenses.

Los datos se obtuvieron de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición 2011-2016 y, para saber qué comían los entrevistados, se realizaron entrevistas sobre lo que habían ingerido en las últimas 24 horas y les consultaron si era su dieta habitual. Por su parte, los síntomas depresivos se detectaron mediante un cuestionario de salud del paciente de nueve ítems y, los participantes que dieron más de 10 puntos fueron diagnosticados con síntomas depresivos.

Los participantes eran de distintos ámbitos socioeconómicos. Al cruzarse y analizarse los datos se dio como resultado esta asociación entre la salud mental y lo que se consume. En su introducción, los autores señalan que hay una falta de estudios a gran escala sobre el tema y que por eso decidieron adentrarse en este primer paso.

¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

Los investigadores explican que el procesamiento de alimentos tiene como objetivo mejorar la disponibilidad, seguridad, digestibilidad, transportabilidad y vida de almacenamiento de los alimentos. Es una práctica que está en auge desde mediados del siglo XIX. Para identificar con más claridad el impacto de la naturaleza, el propósito y el alcance de este procesamiento en la salud y las enfermedades humanas, se propuso un nuevo método de clasificación de alimentos: NOVA.

Una versión actualizada de NOVA clasificó todos los alimentos en cuatro grupos:

   alimentos sin procesar o mínimamente procesados

   ingredientes culinarios procesados

   alimentos procesados

   alimentos ultraprocesados (UPF) y bebidas

Los UPF son esencialmente formulaciones industriales elaboradas mayoritariamente o en su totalidad a partir de ingredientes industriales, con pocos alimentos integrales o ninguno. A menudo contienen sustancias que no se utilizan en la cocina casera, especialmente los aditivos para las propiedades sensoriales de los alimentos. Los típicos incluyen bebidas carbonatadas, bocadillos en bolsas, pan y bollos envasados producidos en masa y helados, señalan los autores.

La industria de los ultraprocesados le resta importancia a la calidad nutricional (Foto: Pexels)

Debido a su larga vida útil, estos productos dominan el suministro de alimentos en los países de ingresos altos, particularmente en los Estados Unidos donde representan el 57,5% de la ingesta energética total, sostienen. Al mismo tiempo, su consumo está aumentando rápidamente en los países de ingresos medios.

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Los productores de estas mercancías priorizan "el sabor, el costo, el almacenamiento y la estabilidad durante el transporte, mientras que descuidan la calidad nutricional", enfatizan.

Los UPF son comunes en el "patrón dietético occidental" y generalmente ricos en "grasas totales, grasas saturadas, azúcar agregada y sal, mientras que son pobres en fibra y densidad de vitaminas, lo que es perjudicial para la salud mental", explican.

Además de la mala calidad nutricional, también contienen todo tipo de aditivos, junto con "contaminantes neoformados" producidos durante el procesamiento y envasado de alimentos. Algunos de estos contaminantes, aclaran los expertos, pueden tener un efecto adverso en la flora intestinal, induciendo el desarrollo de enfermedades asociadas a la inflamación, como la depresión.

El consumo de UPF aumenta los riesgos de tener enfermedades (Foto: Pexels)

"Las investigaciones han demostrado una asociación entre el consumo de UPF y mayor riesgo de mortalidad por todas las causas, cáncer, diabetes tipo 2, y las enfermedades cardiovasculares. Además, en otros estudios se informaron asociaciones positivas con fragilidad, sobrepeso/obesidad", explicaron.

El resultado

En el informe, detallaron que el alto consumo de UPF interfirió con la ingesta de "alimentos saludables" o alimentos mínimamente procesados y que eso disminuyó indirectamente la calidad de la dieta.

La comida saludable es considerada protectora de la depresión (Foto: Pexels)

En este estudio, a medida que aumenta el consumo de UPF, relatan los autores, el contenido de casi todos los "nutrientes saludables", como zinc, hierro, cobre, selenio, fibra dietética y vitaminas, también presentó la tendencia descendente obvia, muchos de los cuales se consideran factores protectores de la depresión.

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