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Análisis: pasado, presente y futuro de las renovables en Argentina

Por María Florencia Hoffmann, especialista en energía renovable, eficiencia energética y smart energy. Secretaria de la Asociación de Mujeres en Energías Sustentables de Argentina (AMES).

Por María Florencia Hoffmann*

Globalmente, el sector eléctrico atraviesa un proceso de transformación profunda. Algunos expertos sostienen que en los próximos años habrá grandes cambios, y que nuevos actores podrían arribar, incluso de manera disruptiva.

Históricamente, el sistema eléctrico fue unidireccional y llevó energía desde los grandes centros de producción hasta el usuario final. Pero en la actualidad se está volviendo dinámico y cada vez más complejo, multidireccional, con nuevos actores, modelos de negocios y desafíos sociales, regulatorios y de seguridad.

Esta transformación creará nuevos líderes, que según la Comisión Global sobre Geopolítica de la Transformación Energética serán los exportadores de electricidad y combustibles renovables, países ricos en minerales y pioneros en innovación tecnológica.

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Argentina tiene la oportunidad y el desafío de consensuar un plan energético de largo plazo. Los escenarios energéticos implican diferentes e importantes inversiones en infraestructura que requerirán, a su vez, de estabilidad política, jurídica y económica.

A estos desafíos transformacionales globales se suman los que atraviesa el sector energético local: cumplir con los compromisos internacionales para hacer frente al cambio climático -asumidos en el Acuerdo de París-, cumplir con los objetivos de las leyes de diversificación de la matriz energética, de generación distribuida, de uso de biocombustibles. Todo de la mano de un sistema energético sostenible, social, ambiental y económicamente.

En el corto plazo, es esperable que Argentina acelere y brinde las señales necesarias para alcanzar el 20% de la demanda a partir de fuentes renovables, haciendo uso de los recursos naturales disponibles, la experiencia adquirida, traccionando a la industria y creando empleo de calidad.

Por último, la eficiencia energética permitirá optimizar la infraestructura disponible y avanzar hacia un sistema que se sustente económicamente y vuelva más competitiva a la industria local.

El punto de partida

En Argentina el despegue de las Energías Renovables se dio en 2015 con la sanción de la Ley 27191, que modificaba y ampliaba a su antecesora Ley 26190 "Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica". 

Paneles solares (Foto: Pixabay)

Con ese foco, y para estimular las inversiones en generación de energía de fuentes renovables, el Ministerio de energía y Minería estableció dos grandes mecanismos: uno de licitaciones públicas, el RenovAr, y otro de contratos entre privados llamado Mercado a Término de Energías Renovables (MATER) mediante el cual los Grandes Usuarios Habilitados (GUH) pueden adquirir su energía renovable con contratos libremente negociados entre las partes.

Gracias a estos mecanismos, Argentina pasó de un escaso 1,9% de participación de energías renovables en la demanda eléctrica en 2015 a un 9,1% en la actualidad, alcanzando los 3734 MW de potencia habilitada, según el informe de octubre de CAMMESA.

Energías renovables en Argentina (Fuente: Informe renovables octubre 2020 CAMMESA)

De acuerdo a los datos de la Subsecretaría de Energías Renovables, con estos del programas se sumarían más de 6GW de nueva potencia renovable, con una inversión de 9000 millones de dólares. Representaría seis millones de hogares alcanzados, 18.300 nuevos empleos, 10.9 millones de toneladas de CO2 evitadas y 21.7 TWh/año de generación renovable a partir de energía eólica, solar, biogás, biomasa, biogás de relleno sanitario y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos.

Paralelamente, en Argentina existe una Ley de Generación Distribuida (27.424), una ley de net billing que tiene por objetivo alcanzar 1GW de potencia instalada al 2030. Su avance es muy incipiente, pero esto es común para el tipo de programa elegido y la distorsión en el valor de la tarifa eléctrica del país.

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Según datos de septiembre de 2020, hay diez provincias adheridas, 132 distribuidoras y cooperativas inscritas (107 cooperativas son de Córdoba), 233 usuarios generadores y 302 reservas de potencia aprobadas. Actualmente se alcanzan los 2.2MW instalados y conectados a la red mediante un medidor bidireccional y hay reservas de potencia aprobadas por otros 4MW.

Resultados del programa RenovAr

El programa RenovAr tuvo resultados muy exitosos en cuanto a ofertas recibidas, potencia adjudicada, federalización y diversificación de la matriz energética. Se desarrolló en un contexto propicio para la inversión en renovables: Argentina tenía el mandato de reducir las emisiones de GEI a través del uso de energías renovables, era posible aprovechar la amplia disponibilidad de recursos a lo largo y ancho del país, el despliegue mundial había empujado a mejoras tecnológicas y precios competitivos, existía una necesidad de equilibrar la balanza comercial y de seguridad energética.

Además, había un marco regulatorio atractivo para inversores -con contratos de abastecimiento de energía (PPA por sus siglas en inglés) y una serie de incentivos y garantías- y se disponía de capacidad para el transporte de la energía.

Con el RenovAr se adjudicaron en total 195 proyectos renovables: 147 de las rondas 1, 1.5 y 2, diez proyectos de la Resolución 202 y 38 proyectos en la Ronda 3 (MiniRen).

Según CAMMESA, a septiembre 2020 están vigentes 63 de estos proyectos, que cubren 6,16% de la demanda del Mercado Eléctrico Mayorista. Las proyecciones indican que para el 2022, sin considerar el MiniRen ni los posibles efectos adversos de la pandemia, estarían vigentes 105 contratos, que significarían un 9% de la demanda.

Es decir que para cumplir los objetivos argentinos del Acuerdo de París, restaría cubrir con algún otro mecanismo el saldo de 11% necesario para alcanzar el 20%.

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Pasadas las primeras rondas de RenovAr y MATER la infraestructura de transporte se volvió escasa y la falta de capacidad en las redes de alta tensión fue un obstáculo para el desarrollo de nuevos proyectos a gran escala, y en consecuencia, para los objetivos de la Ley 27.191.

Para continuar con el desarrollo del sector se lanzó la tercera ronda del RenovAr, conocida como MiniRen, que tenía como objetivo utilizar las redes de media tensión con proyectos de hasta 10 MW, fomentar el desarrollo regional y atraer capitales de actores no tradicionales al sector renovable.

Finalmente, la inestabilidad político-económica complicó su avance y generó serias dificultades para el financiamiento de proyectos ya adjudicados y de nuevos proyectos.

Por otro lado, el MATER

Paralelamente, el desarrollo del MATER fue moderado. Si bien se esperaba que cubriera el saldo de proyectos para cumplir los objetivos de la 27.191 -es decir, el 11% de renovables para completar el 20%- no logró hasta la fecha ese dinamismo.

La ley dispuso que los Grandes Usuarios del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) pudieran optar por salir de las compras conjuntas de CAMMESA y convertirse en auto o cogeneradores, o contratar a terceros, pero solo el 13% de estos casi 2000 agentes optó por ese camino.

Actualmente hay 19 agentes generadores -con 750MW habilitados y 265MW de potencia media contratada- que tienen 1340 contratos con 317 Grandes Usuarios.

La administración de la capacidad de red para nuevos proyectos se hace mediante la asignación de prioridad de despacho. Actualmente alcanza los 1000 MW asignados -79% eólico y 21% solar- pero que ha permanecido prácticamente estático desde el tercer trimestre del 2018, y el 70% está en proceso de prórroga.

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¿Qué motiva a los grandes usuarios de energía eléctrica a salirse del paraguas de las compras conjuntas y contratar su propia energía a partir de fuentes renovables? Pues la respuesta abarca aspectos económicos, financieros, de rentabilidad, de sostenibilidad y de idiosincrasia. Por ejemplo: uno de los beneficios del modelo de contrato entre privados es la previsibilidad del precio de la energía por la duración del contrato, pero a la vez este modelo es más "largoplacista" de lo que acostumbra el sector local, y eso causa escepticismo.

El panorama mundial

En un análisis global, el mercado entre privados creció de manera firme sólo en el último año, traccionado por corporaciones comprometidas con la utilización de las energías renovables.

Según la organización REN21, el abastecimiento corporativo de energía renovable marcó un récord en 2019 con 20GW a nivel mundial, un 40% de lo firmado en los 10 años anteriores. A su vez, la RE100, una iniciativa global que agrupa a empresas de gran influencia comprometidas con alcanzar un 100% de consumo eléctrico "verde", también tuvo su mejor año en 2019 en cuanto a nuevos miembros.

Afortunadamente, este compromiso con la sostenibilidad también da frutos en la rentabilidad. Desde 2005 la revista Corporate Knights elabora el ranking de las 100 empresas más sustentables del mundo, y subraya que además son más rentables.

*Especialista en energía renovable, eficiencia energética y smart energy. Secretaria de la Asociación de Mujeres en Energías Sustentables de Argentina (AMES).

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