Salud y alimentación
Emergencia Climática y Salud Pública

La habitabilidad del planeta en jaque: el calor extremo alcanzará a 3800 millones de personas para mediados de siglo

Informes recientes de Nature Sustainability y The Lancet Countdown alertan sobre un escenario de vulnerabilidad sin precedentes. El incremento de las muertes vinculadas al clima, el colapso de la seguridad alimentaria y un aumento drástico en la demanda de energía exigen un cambio de rumbo inmediato frente al incumplimiento de los acuerdos internacionales.

El inicio de 2026 ha traído consigo una confirmación científica devastadora: la crisis climática ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una emergencia sanitaria y económica de escala global que ya desborda las capacidades de respuesta actuales. Dos estudios de referencia, publicados por las prestigiosas revistas Nature Sustainability y Lancet Countdown Latinoamérica, trazan una hoja de ruta de los riesgos sistémicos que enfrenta la humanidad si no se detiene la dependencia de los combustibles fósiles y se acelera la inversión en adaptación.

El fin de la zona de confort térmico

La investigación publicada en Nature Sustainability por Lizana et al. (2026) aporta datos que redefinen el concepto de habitabilidad global. El estudio, que utiliza un innovador conjunto de datos sobre necesidades de calefacción y refrigeración, proyecta que, de alcanzarse el umbral de los 2.0 °C de calentamiento, el porcentaje de la población mundial expuesta a condiciones de calor extremo se duplicará.

Lo que en 2010 afectaba a 1540 millones de personas (un 23% de la población global) pasará a golpear a casi 3800 millones para el año 2050. Este fenómeno no será geográficamente uniforme; el estudio identifica "puntos calientes" de riesgo donde países como India, Nigeria, Indonesia, Pakistán y Bangladesh se perfilan como los principales focos de una crisis que es, simultáneamente, energética y de salud. 

La preocupación central radica en que los 20 países con los cambios más drásticos en la demanda de refrigeración son naciones en desarrollo, con una vulnerabilidad social relativamente mayor. Expertos, como el Dr. Luke Parsons científico de modelado climático aplicado, señalan que estos países están menos equipados para hacer frente a los impactos del calentamiento global, a pesar de experimentar algunos de los mayores aumentos de calor. La tensión en el desarrollo socioeconómico de estas regiones se incrementará a medida que aumenten las necesidades de refrigeración, impulsando un mayor consumo de energía y, consecuentemente, más emisiones. 

En estas regiones, la explosión en la demanda de refrigeración pondrá a prueba la resiliencia de las infraestructuras eléctricas, convirtiendo el acceso al aire fresco en un factor determinante de supervivencia.   

Fuente: Gemini

La magnitud de la crisis ya se evidencia en informes anteriores. Un informe de Lancet Countdown Latinoamérica advirtió que la mortalidad relacionada con el calor en América Latina y el Caribe aumentó un 103% entre 1990 y 2021. Los costos económicos son igualmente alarmantes, con el calor costando a la región unos 855 millones de dólares anuales en el período 2015-2024, y las pérdidas laborales relacionadas alcanzando los 52.000 millones de dólares en 2024, afectando principalmente a la agricultura y la construcción.

Un sistema de salud bajo asedio

Complementando este panorama de proyecciones futuras, el informe global de The Lancet Countdown 2025 revela que los impactos en la salud ya son tangibles, récords y letales. Según este documento, elaborado por 128 expertos internacionales, las muertes relacionadas con el calor han experimentado un salto alarmante del 63% en comparación con los promedios de la década de 1990.

Sin embargo, el calor no es el único verdugo silencioso. El informe destaca que el humo de los incendios forestales -potenciados por sequías extremas- se cobró la cifra récord de 154.000 vidas solo durante 2024. A esto se suma un efecto dominó sobre la nutrición: el aumento de las temperaturas y la alteración de los ciclos hídricos han sumido a 123.7 millones de personas adicionales en una situación de inseguridad alimentaria moderada o grave, socavando décadas de progreso en desarrollo humano.

Mirá también: ¿Cómo está afectando el cambio climático a los trabajadores en América Latina?

Adaptación y Mitigación: Una Doble Urgencia

El fenómeno del calor extremo no se limita a los trópicos. El estudio de Oxford también señala que los países con climas tradicionalmente más fríos verán un cambio relativo mucho mayor en los días incómodamente calurosos, con aumentos que podrían duplicarse o triplicarse en países como Austria, Canadá, el Reino Unido y Noruega.

El análisis del Dr. Jesus Lizana, profesor asociado en Ciencias de la Ingeniería y autor principal del estudio, subraya la necesidad de medidas de adaptación inmediatas. Advierte que la mayoría de los cambios en la demanda de refrigeración ocurrirán incluso antes de alcanzar el umbral de 1.5°C, lo que obligará a muchos hogares a instalar sistemas de aire acondicionado en los próximos años. Sin embargo, tanto él como la Dra. Radhika Khosla, Profesora Asociada en la Smith School of Enterprise and the Environment y líder del Programa Future of Cooling de Oxford Martin, insisten en que la adaptación es solo una parte de la ecuación.

La Dra. Khosla argumenta que superar los 1.5°C de calentamiento tendrá un "impacto sin precedentes" en áreas que van desde la educación y la salud hasta la migración y la agricultura. Ambos expertos coinciden en que el desarrollo sostenible con cero emisiones netas es la única vía establecida para revertir esta tendencia. Es imperativo que los políticos recuperen la iniciativa hacia este objetivo global de descarbonización.

Además de la reducción de emisiones, la adopción de opciones de refrigeración sostenibles representa una oportunidad económica considerable. Estimaciones de la ONU sugieren que esto podría ahorrar hasta 17 billones de dólares entre 2025 y 2050, además de proteger a las poblaciones más vulnerables. La crisis de calor extremo exige, por tanto, una acción urgente y coordinada que limite el calentamiento global y amplíe soluciones de refrigeración resilientes.

Mirá también: Rajkumari Ratnavati: una escuela para niñas en el norte de la India cuyo edificio es capaz de soportar temperaturas de 50°C

La paradoja del retroceso político

El análisis de estos datos sugiere una desconexión crítica entre la evidencia científica y la acción política. Mientras los indicadores de salud baten récords preocupantes, el informe de The Lancet señala una tendencia al "backsliding" o retroceso en los compromisos climáticos de varios Estados y corporaciones. Esta inacción no solo tiene un costo en vidas, sino un impacto financiero cuantificable: se estima que las pérdidas de ingresos potenciales debido a la caída de la productividad laboral por estrés térmico ascendieron a 1.09 billones de dólares en el último año, afectando de manera desproporcionada a las economías de ingresos bajos y medios.

Desde una perspectiva analítica, ambos reportes convergen en una premisa fundamental: la adaptación tiene un límite físico y económico. Como advierte el equipo de The Lancet Countdown, "la inacción frente al cambio climático ya está costando millones de vidas", y sin una mitigación drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, incluso las estrategias de resiliencia más avanzadas serán insuficientes para proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad.

De la promesa a la inversión vital

La crisis actual demanda dejar de ver las políticas ambientales como un gasto opcional y empezar a entenderlas como una inversión vital para la sostenibilidad de los sistemas sociales. La duplicación de la población expuesta al calor extremo para 2050, advertida por Nature Sustainability, no es un destino inevitable, sino un escenario que depende de las decisiones tomadas en el presente. La brecha entre lo que la ciencia dicta y lo que la política ejecuta se ha convertido hoy en el mayor factor de riesgo para la salud pública mundial en el siglo XXI.

Esta nota habla de: