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Vivir en el hielo

Vivir en la Antártida: cómo es Halley VI, la base construida sobre esquíes y pintada para simular la luz solar

La estación científica que descubrió el agujero en la capa de ozono está construida sobre esquíes, encima de una plataforma de hielo flotante y es la primera instalación de investigación reubicable del mundo.

El centro de investigación Halley VI, que forma parte de British Antarctic Survey -conocido por descubrir el agujero de la capa de ozono en 1985-, es la primera estación totalmente reubicable del mundo, construida sobre esquíes. Una gran ventaja, pues se sitúa flotando sobre el hielo del continente antártico.

La estación Halley VI (Foto: Halley VI Research Station)

Este centro de investigación británico, llamado Halley, lleva desde 1956 en el continente antártico realizando investigaciones sobre cambio climático, la subida del nivel del mar o la meteorología espacial. Antes del Halley VI hubo cinco centros precedentes que tuvieron problemas a causa de la fractura del hielo.

"Lo que lo hace especial es que no está sobre la tierra sino que está sobre el hielo, flotando sobre el agua, hielo que se mueve 400 metros por año, cada 10 años o 20 el hielo se fractura, esto fue un problema para los Halleys precedentes", explica Hugh Broughton, el arquitecto principal del actual Halley VI en entrevista con The Economist.

Una de las soluciones técnicas que hacen al Halley VI único es que está dividido en ocho módulos asentados sobre patas hidráulicas equipadas con esquíes, que pueden elevarse individualmente para superar la acumulación de nieve, y cada módulo puede trasladarse de forma independiente.

Módulos asentados sobre esquíes (Foto: Halley VI Research Station)

De hecho, la estación tuvo que ser trasladada durante la temporada de verano de 2017 a su nuevo hogar, en la plataforma de hielo de Brunt. Los equipos operativos dedicaron 13 semanas a trasladar cada uno de los ocho módulos de la estación 23 kilómetros aguas arriba.

La construcción del Halley VI llevó cuatro años, ya que sólo podía realizarse en los meses de verano, pues las temperaturas invernales en la Antártida son inferiores a -20 °C, con mínimas extremas de unos -55 °C. Además, durante 105 días al año la oscuridad dura las 24 horas.

La estación científica Halley VI (Foto: Halley VI Research Station)

Halley es una de las 30 estaciones de todo el mundo que componen el programa de Vigilancia Atmosférica Global (VAG) de la Organización Meteorológica Mundial, que recogen información fiable sobre la atmósfera y su evolución. La actividad en la Antártida está regida por el Tratado Antártico que prohíbe las explotaciones industriales, nucleares o militares. El uso científico es uno de los autorizados que permite a decenas de estaciones realizar mediciones sobre el terreno, imprescindibles para evaluar el estado del planeta.

Los datos meteorológicos y atmosféricos que se recopilan en la estación como temperatura, humedad, insolación, presión, velocidad y dirección del viento se envían a través de satélites geoestacionarios a los centros meteorológicos, donde se utilizan para elaborar pronósticos meteorológicos precisos y para la investigación del cambio climático.

Vivir sobre el hielo

Vivir sobre plataformas de hielo sobre el mar, en condiciones de total aislamiento no es fácil. La base cuenta con zonas comunes para socializar y espacios recreativos. Mientras que los demás son laboratorios, plataformas de observación y alojamiento para los científicos y personal como cocineros, equipo sanitario y técnicos. También cuenta con una pista de nieve.

Zonas comunes de Halley VI Research Station (Foto: Halley VI Research Station)

Para el arquitecto del Halley VI, Hugh Broughton, uno de los objetivos a la hora de diseñar la estación consistía en mejorar la vida de los científicos y el resto del personal que vive en condiciones de total aislamiento durante largas temporadas en la Antártida. "Investigamos mucho sobre cómo abordar el soporte psicológico de los científicos y del personal que tiene que vivir durante largas temporadas en el Halley VI", contó. Para ello, crearon espacios con paletas de colores psicológicamente aceptables para compensar más de tres meses de oscuridad, y lámparas que simulan la luz diurna para estabilizar el biorritmo. También incluyeron mecanismos para impregnar el olor de la naturaleza por la falta de vida natural en el entorno.

Sala del Halley VI. (Foto: Anthony Lister)

Durante el verano viven 70 personas en la base, y hasta hace unos años en invierno permanecían allí unas 16 personas. Sin embargo, en 2017, como medida de seguridad, el director del British Antarctic Survey tomó la decisión de que el equipo no pasara el invierno en la Antártida, tras la detección de grietas en el hielo en la plataforma de Brunt donde estaban asentados.

El calentamiento global, una amenaza para la investigación científica

Aunque las rupturas de las plataformas de hielo forman parte de un proceso natural y cíclico, lo cierto es que las temperaturas medias del freezer del mundo vienen en aumento. Según la Organización Meteorológica Mundial, el 2019 cerró como el segundo año más caluroso de la historia, tras una década de récords en aumento de las temperaturas. Asimismo, el presente decenio comenzó con la misma tendencia.

Se estima que la cantidad de hielo perdido cada año por la capa de hielo antártica aumentó al menos seis veces entre 1979 y la actualidad, normalmente debido a incursiones de agua oceánica más cálida.

Las inmensas capas de hielo antártico contienen casi el 90% del agua dulce del mundo. Se trata de una cantidad de líquido congelado que elevaría el nivel del mar unos 60 metros si se derritiera, poniendo en riesgo la vida como la conocemos.

"La capa de hielo de la Antártida tiene la mayor capacidad para aumentar el nivel del mar. Si todo el hielo de este continente se distribuye por todo el océano, el nivel global del mar subiría de unos 58 metros", declara a Sinc Ricarda Winkelmann del Postdam Institute for Climate Impact Research en Alemania.

Hong Kong, Shangai, Tokio, Nueva York y Hamburgo son algunas de las grandes ciudades que se verían directamente afectadas por este aumento del nivel del mar. "El aumento de 30 o 50 metros del nivel del mar sumergirá muchas de las mayores ciudades del mundo que se sitúan cerca de la costa. En Estados Unidos por ejemplo, casi todo el Estado de Florida se hundiría", asegura Ken Caldeira, investigador de Carnegie Institution for Science.

De predicciones y diagnósticos similares se encargan estaciones científicas como el Halley VI y otros centros de investigación, cuya actividad se ve cada vez más amenazada por el calentamiento acelerado del planeta.

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