Además de energía, Embalse produce Cobalto-60
La Central Nuclear Embalse no solo genera energía eléctrica para millones de personas. También participa en la producción de Cobalto-60, un isótopo utilizado en aplicaciones médicas e industriales, vinculados a diferentes actividades productivas.
Ubicada en la provincia de Córdoba, Embalse es una de las centrales que forman parte de esta actividad estratégica que se realiza en el país y también posiciona a la Argentina dentro del mercado internacional del Cobalto-60.
La producción se realiza a través del trabajo conjunto entre Nucleoeléctrica, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y Dioxitek. En este proceso, la Central Nuclear Embalse es la encargada de irradiar las barras de cobalto dentro del reactor.
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Las tareas son realizadas por personal especializado de Nucleoeléctrica bajo procedimientos específicos y controles de seguridad, en el marco de un trabajo coordinado entre distintas áreas técnicas.
Protección de ecosistemas y agricultura sostenible
El cobalto-60 se ha convertido en un aliado inesperado para la conservación de la biodiversidad a través de la Técnica del Insecto Estéril (TIE). Mediante la aplicación controlada de radiación gamma, se logra la esterilización de especies que actúan como plagas agrícolas, frenando su reproducción en entornos naturales sin alterar el equilibrio de la fauna local. Este enfoque biológico sustituye de manera eficiente el uso masivo de agroquímicos y pesticidas sintéticos. Al prescindir de estos productos, se evita que sustancias tóxicas se filtren en los mantos acuíferos y se protege de forma directa a polinizadores vitales, como las abejas, que suelen ser las víctimas colaterales de la agricultura intensiva convencional.
Saneamiento ambiental y reducción de la huella de carbono
Otra de las grandes virtudes ecológicas de este isótopo se encuentra en el tratamiento de efluentes y la gestión de residuos globales. La tecnología de irradiación con cobalto-60 permite degradar contaminantes orgánicos persistentes en aguas residuales y lodos urbanos, neutralizando patógenos sin necesidad de inyectar agentes químicos secundarios que luego saturan los ríos.
Asimismo, su capacidad para higienizar y prolongar la vida útil de los alimentos de forma segura combate directamente el desperdicio orgánico a escala global -una de las fuentes de metano más severas del planeta- ya que erradica bacterias peligrosas como la Salmonella o la E. Coli garantizando la seguridad alimentaria sin alterar las propiedades organolépticas ni dejar residuos radiactivos en los productos.
Precisión médica y efectividad terapéutica
En el ámbito de la salud, el cobalto-60 marcó un hito histórico en la oncología mediante el desarrollo de la teleterapia, conocida popularmente como "bomba de cobalto". Este sistema aprovecha la emisión constante de rayos gamma de alta energía para combatir diversos tipos de cáncer de manera localizada. Dado que las células tumorales son considerablemente más sensibles a la radiación que los tejidos sanos, el tratamiento logra erradicar la masa tumoral protegiendo, al mismo tiempo, el bienestar general del paciente.
Más allá de su incuestionable valor clínico, el cobalto-60 destaca en la medicina moderna por su resiliencia operativa y accesibilidad global. A diferencia de los complejos aceleradores lineales que consumen enormes cantidades de electricidad, los equipos de cobalto-60 aprovechan la desintegración natural del isótopo, lo que los vuelve inmunes a los fallos de la red eléctrica. Esta independencia energética es crucial para democratizar el tratamiento del cáncer en regiones rurales o países en vías de desarrollo con infraestructuras inestables. Además, el bajo costo de mantenimiento de esta tecnología alivia la presión económica sobre los sistemas de salud pública.
De esta forma, además de su aporte a la generación eléctrica, Embalse contribuye al desarrollo de capacidades tecnológicas vinculadas a la actividad nuclear argentina.