Activismo
Día de la Pachamama y ecofeminismo

Ni las mujeres ni la Tierra somos territorio de conquista

En el marco del Día de la Pachamama nos preguntamos qué vinculo existe entre la protección de la naturaleza y el rol de la mujer como defensora de los territorios.

Abogada y diplomada en el Programa de actualización de Políticas Públicas y Cambio Climático. Autora del libro "Una vida sustentable"

El 1 de agosto fue el "Día de la Pachamama", una celebración que nos invita a agradecer y rendir homenaje a la Madre Tierra por todo lo que nos brinda. Durante ese día se llevan a cabo ceremonias y ofrendas que se entregan a la Pachamama para expresar gratitud.

Con esto en mente, me pareció interesante reflexionar acerca de la Pachamama como figura femenina y los vínculos que pueden existir entre esta celebración y el ecofeminismo.

Pero primero, ¿Qué es el ecofeminismo?

El ecofeminismo es una corriente filosófica y política que busca establecer una conexión entre la opresión de género y la opresión de la naturaleza. Se basa en la idea de que existen paralelismos y similitudes entre la forma en que las sociedades humanas dominan y explotan a las mujeres y a la naturaleza.

Mirá también: ¿Qué es el ecofeminismo?

En esta línea, un artículo del portal Ecología Verde enumera algunos de los puntos que conciernen al movimiento

- El papel de las mujeres en todos los movimientos de defensa del medio ambiente

- El sesgo de género en los impactos que tiene la degradación del medio ambiente, como por ejemplo el cambio climático.

- El ordenamiento de las ciudades para hacerlas tanto más amigables a las tareas de cuidado y sostenibles. 

- El sesgo de género en la custodia del territorio y la propiedad de la tierra.

- El sesgo de género en puestos sociopolíticos de relevancia para la defensa del medio ambiente

- Los contaminantes con mayor incidencia en la salud de las mujeres. 

- El papel de los roles y valores tradicionalmente femeninos en el cuidado del medio ambiente. 

- El estudio de confluencias entre la dominación de la naturaleza y la dominación de la mujer.

Desde la perspectiva ecofeminista, la explotación y la degradación de la naturaleza están relacionadas con las estructuras patriarcales que subyugan a las mujeres y perpetúan un sistema de dominación, entendiendo que la cosificación de la naturaleza y su explotación desmedida se asemejan a la forma en que históricamente se ha cosificado a las mujeres y se han utilizado su trabajo y su cuerpo para beneficio de otros.

La naturaleza fue y es considerada un recurso explotable, sin tener en cuenta su valor intrínseco. De manera similar, las mujeres han sido tratadas como objetos, despojadas de su autonomía y valorizadas solo por su utilidad o función para los demás.

Foto: Gonzalo Pastrana. Pexels

Así lo dice María Mies en el libro "Ecofeminismo":  "Desde el inicio del patriarcado, las mujeres de todo el mundo fueron también tratadas como 'naturaleza', desprovistas de racionalidad, con su cuerpo funcionando de la misma manera instintiva que los otros mamíferos. Al igual que la naturaleza, podían ser oprimidas, explotadas y dominadas por el hombre."

Podríamos decir entonces que el ecofeminismo, busca un cambio hacia una relación más respetuosa y equitativa con la naturaleza y promueve el reconocimiento de la interdependencia entre todos los seres vivos. En este sentido, la Pachamama se convierte en un símbolo de resistencia y esperanza que invita a reflexionar sobre la importancia de proteger y cuidar el entorno natural en armonía con los principios de igualdad y justicia de género.

Saliendo un poco del plano teórico/filosófico, quienes participamos del activismo ambiental con frecuencia nos encontramos compartiendo una sensación: muchas veces pareciera que, desde una perspectiva binaria, hay más presencia de mujeres que de hombres dentro del movimiento. Esta hipótesis surge en parte por las estadísticas arrojadas por plataformas como Instagram en las que, en la mayoría de los casos, más del 85% de quienes siguen cuentas ambientales se identifican como mujeres. También desde el lado de la comunicación, la mayoría de las cuentas dedicadas a la educación ambiental son llevadas adelante por mujeres. A partir de estas sensaciones y conclusiones, decidí indagar en el tema y confirmé que históricamente en muchas culturas las mujeres han tenido un rol de guardianas y gestoras de la naturaleza.

Mirá también: Crisis climática y desigualdad de género: ¿qué relación tienen dos de las problemáticas más urgentes de la actualidad?

Pero, no solo eso, sino que las mujeres, especialmente en países en desarrollo, a menudo sufrimos los impactos negativos del cambio climático de manera desproporcionada, llevando esto a que muchas veces asumamos un compromiso más activo en la lucha ambiental. Así surge, por ejemplo, en un artículo publicado por Noticias ONU.

Es esencial recordar que el activismo y la lucha ambiental deben ser un esfuerzo colectivo e inclusivo, donde tanto mujeres como hombres trabajen juntos para abordar los desafíos ambientales y promover la sostenibilidad, y que "ni las mujeres ni la Tierra son territorio de conquista".

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