Una investigación profunda revela que la fauna vertebrada no solo lidiará con el aumento gradual de las temperaturas, sino con la superposición destructiva de olas de calor, incendios y sequías. Los ecosistemas tropicales corren el mayor peligro, aunque la ciencia insiste en que una descarbonización acelerada reduciría drásticamente el impacto a menos de una décima parte.