El mundo de los hongos se volvió una de las tendencias más fascinantes de la biotecnología contemporánea. Sus aplicaciones van desde la medicina hasta la moda, la arquitectura y el diseño industrial. En ese ecosistema, el micelio se posiciona como un actor clave del futuro sostenible, por su capacidad de sintetizar moléculas complejas y transformar desechos en materiales útiles.