La dependencia global de los fertilizantes sintéticos, producidos a partir de gas fósil, no solo acelera la crisis climática, sino que deja la estabilidad alimentaria a merced de las tensiones en Oriente Medio.
Existen pruebas contundentes con respecto a la desinversión de nuestro campo en los últimos años, debido a los escasos márgenes de ganancias que les deja a los chacareros la voracidad fiscal