Brasil, Chile y Argentina cuentan con grandes yacimientos de elementos que podrían contribuir a la transición hacia las energías limpias. ¿Podrán sacarles provecho sin grandes sacrificios ambientales?
Los bancos internacionales, las compañías mineras y numerosos fondos de inversión promocionan las promisorias perspectivas de largo plazo que tiene la explotación de cobre.