Durante dos décadas, Mendoza fue emblema de la resistencia a la megaminería. Sin embargo, la crisis de sectores tradicionales como el sector vitivinícola y turístico, el avance de la transición energética y una estrategia política que ha buscado aumentar la explotación han cambiado el panorama. Hoy la provincia impulsa 65 proyectos exploratorios de cobre que hace solo tres años no estaban aprobados y debate cómo compatibilizar la minería con la defensa histórica del agua.