La inclusión de este humedal mendocino en la red internacional WHSRN no solo valida su excepcional biodiversidad, sino que impone una hoja de ruta crítica para la gestión del agua y la protección de especies migratorias en ecosistemas áridos.
En la encrucijada del desarrollo turístico se encuentra un paradigma desafiante: el turismo convencional, con su impacto ambiental y social, se enfrenta a un cambio transformador hacia modelos más responsables y regenerativos.