La instalación de un parque solar en San Martín, Meta, en Colombia, desencadenó el rechazo de la ciudadanía tras la tala de miles de árboles -avalada por la autoridad ambiental Cormacarena-, que afectó un corredor ecológico clave en la zona. El caso pone sobre la mesa una pregunta cada vez más urgente: cómo avanzar hacia la transición energética justa sin reproducir las lógicas del extractivismo y la explotación de los territorios.