La trampa de la legalidad: cómo los mecanismos locales desactivan las regulaciones globales contra la deforestación en el Chaco
Un exhaustivo análisis sobre miles de permisos forestales en el Gran Chaco argentino revela las grietas administrativas con las que se justifica el desmonte y se pone en jaque la efectividad de normativas internacionales como la de la Unión Europea.
El Gran Chaco sudamericano, uno de los bosques secos más extensos e indispensables para la biodiversidad del planeta, padece desde hace décadas una presión extractiva incesante. Mientras el avance de la frontera agropecuaria y la tala de madera nativa reducen año a año la superficie boscosa, la atención de los organismos internacionales y de las normativas de consumo responsable suele focalizarse en erradicar la deforestación ilegal. Sin embargo, una rigurosa investigación publicada en Nature Sustainability por los científicos Matías Mastrangelo, Sebastián Aguiar (CONICET) y Vera Krause (Instituto Julius Kühn) demuestra que el verdadero nudo del problema radica en cómo la propia "legalidad" del desmonte es construida y manipulada en la escala provincial.
La apertura del "secreto mejor guardado" de la provincia
Durante más de un decenio, el equipo de investigación recorrió los caminos rurales de El Impenetrable, entrevistando a pequeños productores, familias campesinas y grandes empresarios forestales. No obstante, para descifrar la arquitectura detrás de la pérdida forestal, el trabajo de campo debía conectarse con los registros gubernamentales.
Acceder a las autorizaciones oficiales fue el mayor obstáculo del estudio. Luego de múltiples pedidos de acceso a la información pública presentados por investigadoras, investigadores y organizaciones ambientalistas, la autoridad ambiental chaqueña entregó la documentación requerida únicamente en 2024, compelida por una causa penal en la justicia federal. Los registros, que un propio funcionario calificaría en su momento como "el secreto mejor guardado" de la provincia, consistían en dos voluminosas bases de datos desligadas entre sí y en formato PDF: 15.042 permisos de uso forestal y 127.362 guías de transporte de madera.
A través de una minuciosa labor analítica y técnica, los autores lograron cruzar ambos conjuntos de datos para reconstruir la trazabilidad completa del recurso: desde la parcela donde se ejecutó el desmonte hasta su destino industrial final en aserraderos, carboneras o extractoras de tanino.
Flexibilización subnacional: el mecanismo detrás del desmonte
El análisis detallado de los permisos puso en evidencia cómo las normas locales de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) son vulneradas o flexibilizadas mediante decisiones administrativas provinciales. A través de excepciones normativas, reclasificaciones de zonas protegidas (áreas donde la ley prohíbe o limita el uso del suelo) y autorizaciones ad hoc otorgadas a grandes explotaciones, se concede un marco normativo "legal" a intervenciones que contradicen los objetivos de conservación fijados por las leyes nacionales.
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Este entramado crea una desconexión crítica entre la protección formal estipulada en los mapas normativos y la realidad operativa del territorio, permitiendo la extracción sostenida de madera y la posterior siembra de soja o ganadería en suelos previamente cubiertos por monte nativo.
El punto ciego de los mercados internacionales
La relevancia de este hallazgo trasciende las fronteras provinciales y nacionales. En los últimos años, bloques económicos como la Unión Europea han impulsado regulaciones estrictas -entre ellas el Reglamento sobre Cadenas de Suministro Libres de Deforestación (EUDR)- destinadas a vetar la importación de productos asociados a la destrucción de bosques.
Sin embargo, estas iniciativas internacionales suelen apoyarse en un presupuesto frágil: asumir que si un producto cuenta con la habilitación legal del país de origen, carece de impacto ambiental. Tal como explican Mastrangelo y Krause en su artículo de divulgación para Springer Nature: "Casi todas estas iniciativas dependen del mismo criterio para decidir si un producto es 'limpio': el que la propia autoridad provincial utiliza para determinar qué desmonte es legal."
Si el criterio provincial sobre qué constituye un desmonte "legal" se encuentra desvirtuado por mecanismos de flexibilización interna, las normativas transnacionales terminan validando mercancías que provienen de la sustitución sistemática de ecosistemas nativos. De este modo, la madera convertida en carbón o tanino, y los granos o carne producidos en esos suelos, ingresan al comercio global etiquetados como sustentables, perpetuando el ciclo del desmonte bajo un sello de conformidad burocrática.
Una mirada integral para la conservación
La investigación evidencia que la combinación de ecología, economía y ciencia política, sumada a la persistencia del activismo ambiental, es indispensable para desmantelar la opacidad institucional en países emergentes. Proteger ecosistemas estratégicos como el Gran Chaco requiere mirar más allá de las imágenes satelitales o las promesas de cero deforestación en los centros de consumo: exige auditoría constante sobre la gobernanza ambiental en el nivel subnacional, donde verdaderamente se decide el destino de los bosques.





