Energía
Gestión sustentable de residuos

Industria invierte en tecnología para convertir residuos en combustibles alternativos

Grupo Pelco amplía su capacidad de tratamiento y valorización de residuos industriales con nuevas tecnologías, mientras avanza en la producción de combustibles alternativos para la industria cementera.

La gestión de residuos industriales está dejando de ser solamente una actividad vinculada al tratamiento y disposición final. Para Grupo Pelco, el desafío de los próximos años pasa por recuperar materiales y reconvertir parte de los residuos en recursos valiosos como la energía, antes de que sean definitivamente eliminados.

Con sede en Puerto General San Martín, la compañía gestiona más de 90.000 toneladas de residuos industriales al año y en los últimos ejercicios logró incrementar los volúmenes tratados, aun en un escenario de bajo crecimiento de la actividad manufacturera argentina. Según explica la empresa, esa evolución estuvo vinculada principalmente con una mayor participación de mercado y con una demanda creciente de servicios que combinen seguridad ambiental, trazabilidad y alternativas de valorización.

Fundado en 1993, Grupo Pelco cuenta además con una planta en Tigre y desarrolla distintas tecnologías para el tratamiento y aprovechamiento de residuos. Entre ellas se encuentra el blending para la producción de combustibles alternativos, un proceso que permite acondicionar determinados residuos peligrosos para utilizarlos como combustible en hornos cementeros.

Del residuo al combustible

La lógica es aprovechar residuos que ya no pueden volver al circuito tradicional de reciclaje, pero que todavía conservan capacidad energética. Plásticos contaminados, cartones, textiles y otras corrientes pueden ser analizados para determinar si cumplen con las condiciones necesarias para ingresar al proceso.

"Hay un potencial enorme. Tenemos residuos con capacidad energética, tecnología para acondicionarlos y una industria que puede sustituir parte de los combustibles tradicionales que consume. El desafío es conectar esos tres puntos con trazabilidad, escala y seguridad ambiental", señala Claudia Kalinec, socia y directora de Grupo Pelco.

Claudia Kalinec. Fuente: Gentileza

Antes de ser utilizados, los materiales son muestreados y analizados en laboratorio. Entre los parámetros evaluados se encuentran el poder calorífico y la humedad, además de las especificaciones requeridas por la industria cementera. Luego atraviesan procesos de acondicionamiento y trituración y, mediante el blending, se combinan distintas corrientes para obtener un producto homogéneo y apto como combustible alternativo.

Grupo Pelco obtuvo la aprobación de la tecnología R1 para esta actividad y acompañó el desarrollo con inversiones en nuevas trituradoras y equipamiento destinado a incrementar su capacidad de producción de combustibles alternativos.

La oportunidad de crecimiento, según la compañía, es significativa. La industria cementera argentina presenta niveles de utilización de combustibles alternativos entre tres y cuatro veces inferiores a los registrados en otros países, lo que abre margen para sustituir parte del consumo de combustibles tradicionales.

Crecer sumando valor

La valorización energética es, de todos modos, una de las alternativas dentro de una estrategia más amplia. La compañía trabaja también con reciclado y reutilización, tratamiento físico-químico, recuperación de materiales y tratamientos térmicos controlados para las corrientes que requieren ese tipo de tecnología.

Según datos aportados por Pelco, entre el 30% y el 40% de los residuos que recibe encuentra actualmente alguna vía de recuperación o revalorización, aunque la proporción varía de acuerdo con las características de cada material. En el caso específico de los residuos que pueden ser destinados a la formulación de combustibles alternativos, alrededor del 30% presenta actualmente condiciones para evaluar su incorporación a ese circuito.

Equipo Grupo Pelco. Fuente: Gentileza

Kalinec señala que ese porcentaje puede crecer a medida que incorpore nuevas tecnologías, aumente la demanda de combustibles alternativos y las industrias generadoras mejoren la separación y caracterización de sus residuos.

En ese proceso, la compañía busca posicionarse no sólo como un operador de tratamiento de residuos, sino como un eslabón de las cadenas industriales de recuperación de materiales y energía. La estrategia supone pasar de un esquema centrado en gestionar un costo ambiental a otro capaz de generar nuevos usos y mercados a partir de esos mismos residuos, un cambio que puede abrir oportunidades de crecimiento tanto para Pelco como para las industrias que generan esos materiales.

Inversiones para una nueva etapa

Ese cambio también modifica el vínculo con los clientes industriales. La apuesta consiste en analizar cada corriente antes de definir su destino y determinar si existe una alternativa de recuperación, reciclado o valorización que permita reducir la cantidad de residuos destinados a eliminación.

El plan de crecimiento se complementa con inversiones en infraestructura y capacidad operativa. En los últimos años, Pelco renovó y amplió su flota de camiones, incorporó nuevas áreas de almacenamiento y playas de maniobra, realizó mejoras en sus instalaciones y modernizó los sistemas de control de sus hornos. También renovó su triple certificación ISO y sumó un código de ética y una política anticorrupción.

A esta agenda se agrega un proyecto de energía renovable. En su complejo de Puerto General San Martín, la compañía avanza con la instalación de un parque fotovoltaico que permitirá abastecer con fuentes renovables el 100% de la energía eléctrica consumida por la planta. El proyecto contempla además generar un excedente que podría ser inyectado a la red para su utilización por otras industrias.

Para Pelco, la transformación del negocio pasa así por una combinación de escala, tecnología e inversiones. La compañía busca que una proporción cada vez mayor de las más de 90.000 toneladas que gestiona anualmente pueda recuperar materiales o energía antes de llegar a una instancia de eliminación.

Después de más de tres décadas dedicada a la gestión de residuos industriales, la empresa apunta a que su próxima etapa de crecimiento no esté definida únicamente por cuántas toneladas puede tratar, sino también por cuánto valor puede recuperar y devolver al circuito productivo.


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